JOSÉ A. SAMANIEGO
Un edificio sólido en la cara sur de la plaza del Instituto, popularmente plaza del Parchís por ser cuadrada. Edificio rectangular de 31,80x9 metros entre San Bernardo y La Merced (antes Innenarity) con tres huecos, uno rectangular para escalera y ascensores y dos casi circulares. Bajos comerciales y una fachada de siete por siete módulos. En el primer piso, barandal clásico de balaustres ante balcones ligeramente volados, que se adornan con frontones rectos o curvos y partidos. Las ventanas van a guillotina. La piedra artificial imitando granito juega con el ladrillo chapado. Esquineras bien marcadas recuerdan el almohadillado típico de los edificios clásicos de Gijón, como el Palacio Valdés. Piso superior entre dos torretas, con vivienda del portero y caja de ascensores. Adornos de pirámides y plintos con bolas adelantan el estilo escurialense. (Ha perdido las bolas entre rejillas de la parte alta, seguramente por deterioro). El edificio es obra de los hermanos Francisco y Federico Somolinos, de Oviedo, siendo su aparejador Severino Cadavieco González, de Gijón. (A. M. G. Exp. nº 579, año 1946).
Los arquitectos dicen que es un edificio serio pero no severo. Para entonces simula un pequeño rascacielos, pensado para engrandecer la plaza, al estilo de los primeros que se hicieron en Chicago tras el incendio de finales del siglo XIX.
En el primer piso, la nueva galería de Adriana Suárez ocupa la mitad derecha de esta gran finca urbana. Tras la recepción, con dos mesas de trabajo, vemos una prueba en miniatura de la gran escultura «Avilés» (2005) de Benjamín Menéndez. Cuatro balcones definen cuatro espacios directos a la plaza. Y un espacio más a La Merced, acondicionado en negro para proyecciones de vídeo-arte, porque la nueva galerista piensa que debe materializarse un lugar en la sala para las nuevas formas de expresión. Adriana Suárez se propone promocionar nuevos artistas, y otros no tan nuevos, siempre que utilicen lenguajes contemporáneos. Hija del primer galerista de Asturias, Eduardo Suárez Díaz (Gijón, 1923-2000), fundador de Altamira en septiembre de 1958, Adriana acomete un proyecto propio, independiente del trabajo de sus hermanos Diego y Lucas. La galería se inauguró el 14 de julio. En la fotografía de aquel día aparece en primer término Adriana con su tía Carmen Suárez, y como fondo la alcaldesa, Paz Felgueroso, el presidente Areces y el ex presidente Sergio Marqués, que departen con el empresario José Antonio Carbajosa.
Vayamos a los artistas. Alejandro Romero firma sus obras en Gijón 2010 y trabaja abstractos con texturas. Se preocupa de marcos y términos, elabora plenitud y profundidad.
Esteban Prendes trabaja en Berlín, 2010. Pinta la pared de una casa de ocupas, como es amplia tradición en esta ciudad, que hoy ha remodelado esos patios para convertirlos en bares nocturnos de reunión y tiendas de menudeo. Se sienten como grafitis sofisticados, en paredes varias veces arañadas por sucesivos inquilinos. El autor se interroga sobre el sentido de la vida y proclama el dolor de ser, estar y parecer. En medio de sus traumas canta lo que resta, el pasajero consuelo de hacer el amor en inglés («to make love»).
Ernesto Junto trabaja en Oviedo. También obras del año actual. Abstracción muy meditada y serena, con repetidas geometrías amarillas, azules o naranjas sobre fondo verde de varios planos en profundidad. Un orden tan sencillo y pausado que llama a la serena verdad y excluye el caos. Me ha recordado el cementerio americano de la Playa de Omaha, en Normandía, y el Memorial del Holocausto (del arquitecto americano Peter Eisenman, 2005) junto a la Puerta de Brandeburgo en Berlín.
Las obras de Helena Toraño, seleccionada por la Sala Borrón de Oviedo y primer premio 2007 del Boulevard de la Sidra, ocupan el cuarto espacio y están firmadas en Llanes 2010. Es arte pop casi en estado puro, que cuenta historias familiares de gentes de nuestro tiempo, ya desvinculadas de los temas políticos o de propaganda comercial, como solían ser los contenidos del arte pop español (Equipo Crónica) y americano (Roy Lichtenstein, Andy Warhol).