R. GARCÍA
La imagen no se les va a borrar fácilmente de la mente, aunque al final todo se quedara en un susto. A primera hora de la manaña de ayer, en torno a las 9 de la mañana, en la estación de cercanías del Humedal saltó la alarma: un joven, armado con una catana, se paseaba como si nada por la zona. Al menos dos viajeros que en ese momento habían acudido a la estación decidieron dar aviso a la Policía de lo que estaban contemplando.
Hasta el lugar de los hechos se desplazaron entonces dos patrullas de agentes de la Comisaría de El Natahoyo. Los funcionarios se entrevistaron con los responsables de seguridad de la estación y dieron una batida por la zona para localizar al joven. Los portavoces del Cuerpo Nacional de Policía aseguran que tras «varias inspecciones y registros por la zona, no fue posible la localización del joven». A pesar de todo, los funcionarios avisaron a los comerciantes para que llamaran a la Comisaría si el individuo volvía a aparecer por la zona.
«Nosotros no tuvimos conciencia de nada de lo que pasaba, pero luego lo oímos en la cafetería y, ciertamente, nos dio miedo», aseguraba horas después del suceso a este periódico la responsable del estanco situado en la estación de cercanías: «Fue el vigilante el que nos avisó de lo que estaba sucediendo». Pese a lo poco habitual del uso de este tipo armas, en febrero del 2008 la Policía detuvo a varios jóvenes que participaban en una pelea; en el registro se les incautó una catana.