R. GARCÍA
«La abogacía nos exige tres cosas: una ética intachable, el estudio permanente y una dedicación leal y completa a la defensa de los intereses de los clientes». Con estas palabras de bienvenida, Sergio Herrero, el decano del Colegio de Abogados de Gijón, cerraba ayer el acto de jura de los 18 jóvenes que se acaban de incorporar como nuevos profesionales al Colegio de Abogados de Gijón. El cabeza de los letrados de la ciudad felicitó a los abogados que se acaban de incorporar a la institución gijonesa en el día de la fiesta del Colegio, se celebra en honor a la Virgen de Covadonga.
Durante el acto de jura, Herrero mostró su apoyo a los recién incorporados: «los abogados más expertos os servirán de ayuda, como el Colegio, que os ofrece la formación complementaria gracias a la Escuela de Práctica Jurídica». El decano destacó la importancia de que los profesionales de la judicatura «nos portemos como compañeros, que es lo que somos» y llamó a la unidad de la profesión: «todos los que aquí estáis tenéis que hacer honor a lo que habéis jurado públicamente en esta sala y ante vuestros padrinos».
Tras esta ceremonia de bienvenida en el salón de actos de la sede judicial de la calle Decano Prendes Pando, el día festivo continuó a las ocho y media de la tarde con la misa homenaje a los abogados difuntos, que tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Pedro Apostol. Desde la celebración de la última fiesta del Colegio, en septiembre del pasado año, fallecieron cuatro letrados en la ciudad: Jose Manuel Álvarez Hevia, Fernando Gutiérrez Castilla, Agustín Francisco Muñiz García y Luis Manuel Rúa López.
Una vez concluido el oficio religioso llegó el momento de la tradicional cena de confraternización que tuvo lugar en el Club Astur de Regatas.
Durante el encuentro entre los abogados gijoneses se homenajeó a los profesionales más veteranos de la institución letrada gijonesa, lo que supuso que se entregara la insignia de oro del colegio a los dos abogados que cumplían 50 años de profesión y, además, otorgando un diploma a los que llevan un cuarto de siglo ejerciendo como abogados en la institución colegial gijonesa.