R. G.
Faustino Martínez González acaba de cumplir 50 años de profesión en el Colegio de Abogados de Gijón y, por ello, ayer recibió el reconocimiento de la institución materializado en la insignia de oro. A sus 78 años, Martínez asegura que está «feliz» después de medio siglo como abogado: «Cuando yo era joven y celebraba las fiestas veía a los que cumplían 50 años y pensaba que yo nunca llegaría». Sus previsiones no se cumplieron.
A día de hoy Faustino Martínez figura en la lista de abogados no ejercientes, pero sigue haciendo algunos trámites, «aunque cada vez menos: lo que hago ahora es tan sólo para entretenerme».
Martínez tiene en el disco duro de su memoria las cinco décadas de lo que ha supuesto su ejercicio de la abogacía, y del enorme cambio que esas décadas llevan implícitas, sobre todo en lo que se refiere a la relación entre los profesionales: «cuando yo di mis primeros pasos éramos muy pocos abogados en la ciudad y nos conocíamos todos, ahora hay mucha más gente y eso es bueno». «También ha cambiado mucho la relación con los jueces, ahora son profesionales mucho más cercanos, ya que gracias a la celebración de las vistas orales nos vemos más las caras», aprecia Martínez. El veterano abogado considera que la suya es una profesión «muy estresante», y «la prueba es la gran cantidad de abogados que no pueden con todo el trabajo». Hoy aparcará ese estrés para disfrutar de un homenaje que le brindarán todos sus compañeros, los del colegio en el que lleva inscrito medio siglo años. Junto a él también recibirá la insignia de oro otro abogado: Clemente Sanz Sanz.