Pablo TUÑÓN
Ni todos los socios del Centro Asturiano están a favor de la fusión, ni todos los grupistas piensan que el juez se ha equivocado. Las opiniones pulsadas ayer en ambas entidades siguen siendo dispares, y la resolución judicial sólo ha venido a agitar un poco más las turbulentas aguas de ambos clubes. «La sentencia, aunque es obvia, me perjudica. No quiero la fusión, máxime cuando dice nuestra directiva que somos autosuficientes en lo económico, por lo que no la necesitamos», proclama Juan Manuel López, que lleva 46 años en el Centro Asturiano.
Jorge Fernández es miembro del Grupo Covadonga y piensa que la sentencia es lógica. «Cuando fui a la asamblea, la directiva me convenció de que había que hacer la fusión. Ahora yo no entiendo la marcha atrás, y parece ser que el juez tampoco», asegura Fernández. En la misma tesitura se muestra Bernardo Nieto, otro grupista. «Veía complicado que se impidiese la fusión porque hubo unos acuerdos en su día. Ahora el juez es bastante claro en lo que dice», opina Nieto.
Otros socios del Grupo, en cambio, no están nada contentos con la sentencia. «El juez no está acertando porque creo que hubo cambios importantes a posteriori, después del acuerdo de fusión», dice Marina Álvarez, cuyo parecer es similar al de Alberto Sánchez, que asegura que «mucha gente se dio de alta en el Centro Asturiano para pasar a aquí sin pagar la cuota». Florentino Pérez, grupista desde hace 30 años, va más allá. «Se llegó a los acuerdos de fusión como en "El Padrino", sin contratos. En cualquier comunidad de vecinos, por pequeña que sea, hay un libro de actas y todo figura. Aquí van a juicio y resulta que todo fue de palabra», manifiesta Pérez. Raúl Rodríguez, otro socio de la entidad, tiene, en cambio, una visión muy particular del asunto. «Me da lo mismo si hay fusión o no. Pero se originaron una serie de gastos con costes de abogados y juicio, para, al final, tener que hacerla igual», proclama Rodríguez.
En el Centro Asturiano, algunos muestran reticencias frente a la idea de fusión. «No quiero la fusión, porque no deseo que desaparezca nuestro nombre y activo», señala José Luis Piñero. Fernando Domínguez, otro socio del Centro, también tiene dudas. «Me parece bien la sentencia, pero no estoy tan seguro de que una fusión a cara de perro sea buena», proclama. Otros, en cambio, son favorables a la unión. «El Centro ha llegado a un punto en el que no tiene viabilidad suficiente para subsistir por sí mismo y es necesario el intentar apoyarse en otras sociedades», opina Rubén Estrada, un parecer similar al de José Argüelles. «No era partidario de la fusión cuando el Centro tenía más locales y éramos algo, pero nos hemos quedado en nada», asegura. Lo que parece claro en el Centro es que la sentencia es lógica ya que, como dice el socio José Luis Fernández, «responde a lo que se había pactado».