M. CASTRO
Factorías Juliana, que está gestionada por su empresa matriz, Factorías Vulcano, comunicó ayer al grupo Armón la aceptación de su oferta por las instalaciones del astillero de El Natahoyo, pero con condiciones. La principal de ellas es que la venta sólo será efectiva si la junta de acreedores de Juliana aprueba el próximo viernes un convenio que gira en torno a una quita del 79% de la deuda y a la desaparición como sociedad mercantil de Factorías Juliana, absorbida por su empresa matriz.
Las negociaciones entre Vulcano y Armón por la compraventa de los terrenos de El Natahoyo se encuentran en su recta final, según explican fuentes conocedoras del proceso. La suscripción de un acuerdo entre ambas empresas y su envío al Juzgado de lo mercantil número 1 de Oviedo en los próximos días será el siguiente paso para intentar convencer a los acreedores para que aprueben el convenio, al garantizar con los ingresos por la venta el pago del 21% a los acreedores. El líder de MCA-UGT en Asturias, Eduardo Donaire, considera que la propuesta de convenio de acreedores que ha presentado Vulcano sólo será «creíble» si el acuerdo para la venta de los terrenos a Armón se cierra antes de que se celebre la junta de acreedores del próximo viernes. Los detalles del acuerdo de compraventa, que está auspiciado por Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (Pymar) y por el Principado, se llevan negociando durante meses.
Además de condicionar la ejecución de la venta a que se apruebe el convenio de acreedores, Vulcano también pide a Armón que se comprometa por escrito a mantener la construcción naval en los terrenos que va a adquirir y que se encuentran en una zona apetecible para los promotores inmobiliarios. De hecho, los propios gestores de Vulcano ya intentaron hace unos años que el Ayuntamiento recalificara esos terrenos ubicados a pie de mar.
Otra de las cuestiones que se han estado negociando entre ambas partes se refiere a la forma de pago, dado que Armón ofrece un pago al contado o aplazado a cinco años pero con distintas condiciones en cuanto a los gastos financieros. Vulcano plantea que la entrega de los documentos de pago no debe demorarse hasta la inscripción de los bienes en el Registro de la propiedad, sino que pide su entrega a la vez del otorgamiento de la escritura de compraventa y abonando al contado el IVA correspondiente a los 16 millones de euros que recibirá Factorías Juliana por la venta.
La enajenación de los activos también se realizaría sin garantía, en el estado en que se encuentren en el momento de la recepción por el comprador. Además, Factorías Vulcano excluye de la venta una parte de los materiales que se encuentran en las instalaciones de El Natahoyo y que habían sido adquiridos inicialmente para la construcción del buque sismográfico 535. Este buque se construyó parcialmente en Gijón, si bien Vulcano decidió trasladarlo por bloques hasta su astillero de Vigo poco antes de que solicitara el concurso voluntario de acreedores de su filial gijonesa. Juliana entró en concurso con una deuda de 60,07 millones de euros, que se elevará a 101,17 por la cancelación del sísmico 535. A su vez, tiene reconocido en una sentencia el derecho de cobro de 58,9 millones de euros de su empresa matriz.