David ORIHUELA
El rector de la Universidad rechaza limitar el acceso de nuevos alumnos a los centros universitarios como medida para hacer frente a los recortes de fondos que sufre la institución, una propuesta defendida por varios decanos. Vicente Gotor reconoció ayer que hay facultades masificadas y señaló directamente a Derecho, Económicas y la Escuela Politécnica de Gijón, pero subrayó que la solución no pasa por imponer númerus clausus para filtrar la entrada de nuevos estudiantes imponiendo una nota de corte. Gotor sí anunció que en las facultades que estén masificadas «se hablará con los decanos y los directores para crear nuevos grupos». Esto no supondrá aumentar el número de profesores, por la falta de dinero, pero sí las horas lectivas de los docentes, así que lanzó un aviso a los profesores: «Son sólo dos años en los que hay un solapamiento de planes de estudio, y habrá que tener paciencia y trabajar».
La petición del rector se basa en la premisa de que «la calidad es prioritaria» en la enseñanza universitaria, y para mantenerla «tendremos que hacer un esfuerzo con 30 profesores menos de los que necesitamos». Cuando la Universidad acreditó sus nuevos grados para poner en marcha el plan Bolonia se advirtió de que la institución necesitaría 30 nuevos docentes al año durante el proceso de adaptación. El Principado se comprometió a dotar a la Universidad de más personal, pero «en la última reunión con el Gobierno regional nos dijeron que de esos 30 profesores, nada», explicó Gotor. Así que llamó a los profesores a arrimar el hombro «en beneficio de la calidad».
El rector pidió que no se cree «alarma social» sobre la masificación de las aulas: «No podemos hacer un drama porque en algunas clases expositivas se pase de 80 a 90 alumnos, cuando hace quince años en las clases de Derecho y Económicas había 300 personas». Reconoció que en el seno de la institución académica se ha reabierto el eterno debate entre calidad y cantidad, pero afirmó que se apostará siempre por mantener el nivel educativo, aunque para ello sea necesario apretar un poco a los profesores.
La idea de restringir el acceso a ciertas facultades no es nueva, pero sí se ha acrecentado en los últimos días. En la Facultad de Derecho, una de las que más problemas tienen, según el propio rector, se llegó a debatir, aunque no a votar en la junta de facultad. El jueves, en la toma de posesión de nuevos decanos, varios responsables universitarios defendieron que es la fórmula adecuada para mantener la calidad. Incluso en la Facultad de Filosofía y Letras, que tradicionalmente no ha tenido problemas de masificación, la recién nombrada decana, Cristina Valdés, reconoció que hay voces, especialmente del departamento de Inglés, que apuestan por la fórmula de los númerus clausus.
La llama que ha encendido de nuevo la polémica es el ajuste económico, que supondrá una reducción del 15 por ciento en el presupuesto de las facultades para el próximo curso. A ello se suma la reducción del número de grupos por curso, lo que obligará a aumentar el número de alumnos por aula. No hay dinero para más profesores, con lo que, en principio, no se pueden crear más grupos. Es la opinión de los que abogan por limitar el acceso de nuevos alumnos. El rector lo entiende, pero propone una solución. Por un lado, hay facultades en las que no quedará más solución que hacer al menos un grupo nuevo de primero. En casos menos acuciantes que los de Derecho, Económicas y la Politécnica de Gijón, pide comprensión a los docentes. El problema tiene un límite temporal. Serán los dos años de adaptación al sistema de grados implantado con la aplicación del nuevo espacio europeo de educación superior, el llamado «plan Bolonia».
Como químico, el rector destacó que «donde no puede haber problemas de masificación es en los laboratorios».