Eloy MÉNDEZ
La autopista del mar se quedó ayer corta a la hora de dar cabida a todos los vehículos que esperaban en El Musel para embarcar rumbo a Nantes. La línea para trasladar mercancía rodada no dio abasto debido a la llegada del convoy ferroviario procedente de Valladolid y Palencia con 240 automóviles de las fábricas castellanas de Renault y a la fuerte demanda de transportistas interesados en utilizar el servicio. Finalmente, realizaron el viaje unos 70 camiones y 72 coches. El resto de las unidades nuevas se quedó en las explanadas del puerto gijonés a la espera de mejor suerte en la próxima travesía, prevista para mañana.
La llegada del primer encargo de las factorías de Renault ha desembocado en el colapso de la autopista del mar. El acuerdo firmado por la naviera LDLines, tras la incorporación del grupo Suardíaz a la gestión de la línea, para canalizar por mar el transporte de automóviles entre la Meseta y Centroeuropa provocó un excedente histórico en la ruta, ya que muchos de los coches no pudieron acceder a las bodegas del «Norman Bridge», el buque que une regularmente Gijón con Nantes-Saint Nazaire desde el pasado mes de septiembre.
Fuentes de la empresa consignataria confirmaron que la afluencia de camioneros fue ayer «mayor de lo normal», lo que obligó a dejar buena parte del convoy de automóviles en tierra. «La verdad es que la autopista del mar está creciendo a un ritmo muy grande y no nos esperábamos una demanda tan elevada por parte de los transportistas para un día como hoy», reconocía ayer uno de los consignatarios del grupo Suardíaz. «Sabemos que el nivel de facturación es mayor los domingos, pero no pensamos que un martes íbamos a tener semejante movimiento», añadía, a media tarde y en mitad del trajín provocado por el embarque, que comenzó en torno a las 16.30 horas. Las pocas unidades que pudieron poner rumbo a Francia ocuparon parte de la cubierta cinco del barco y, después, se procedió a dar paso a los camiones.
Los automóviles habían llegado a primera hora de la mañana a la terminal ferroviaria del puerto gijonés gracias al acuerdo alcanzado por el grupo Suardíaz y la distribuidora Cat Logística -unidas en la sociedad Cat Shipping Company-, que comprometió a su vez a Renfe Mercancías en el proyecto. En un principio, está previsto que todas las semanas llegue a El Musel un convoy similar durante al menos un mes, momento en el que los impulsores de la idea revisarán su plan en función de los beneficios y las necesidades observadas.
Con este impulso, la dársena gijonesa entra de lleno en la competición por este tipo de mercado, ligado históricamente a otros puertos del Cantábrico, como Santander. «Creemos que puede ser una gran iniciativa, pero hasta que la autopista del mar se estabilice definitivamente, podemos quedar más días con el pie cambiado», explicó el consignatario.
Los coches de Renault que se quedaron en tierra deberán esperar ahora hasta el próximo enlace para poner rumbo a la región de Países del Loira, donde serán distribuidos por varios concesionarios próximos a la región metropolitana de París. Los responsables de la empresa consignataria no pudieron confirmar ayer si todos tendrán cabida o habrá que esperar a un tercer viaje para transportar el resto del encargo.