R. G.
El Punto de Encuentro Familiar en Gijón, que lleva seis años en funcionamiento, es una sala más de su casa para los 146 niños que acuden a este centro para cumplir con los regímenes de visitas impuestos por un juez. Los padres separados o divorciados de la ciudad acuden periódicamente a los locales de este organismo para cumplir con los mandatos judiciales. El objetivo último de los trabajadores sociales que desempeñan su labor en el Punto de Encuentro Familiar pasa por mejorar las condiciones de los menores. «Queremos que se sientan cómodos», aseguran.
Los profesionales de este centro atendieron el año pasado los casos de 74 niñas y 72 niños con padres separados o divorciados. El personal del centro trabaja para ayudar al buen entendimiento entre toda la familia. Para llevar a cabo los encuentros disponen de un salón y varias salas más pequeñas con ambientaciones juveniles e infantiles en los que el padre o la madre se pueden sentir cómodos con sus hijos mientras cumplen con la visita, en todo momento controlada por personal del centro. Psicólogos y trabajadores sociales desempeñan su función para que todo salga bien y no haya conflictos entre las partes.
En el caso de que lo que se tenga que realizar es un intercambio la mecánica es diferente. Los padres acuden al Punto de Encuentro a la hora fijada por los asesores. Dejan a su hijo con los educadores y abandonan el lugar. Poco después, con un margen suficiente de tiempo para evitar conflictos, el otro progenitor acude a los locales. El objetivo en estos casos es que ningún usuario tenga que encontrarse con su ex pareja cuando están atravesando un mal momento en lo personal.
En esta institución trabajan cada día siete profesionales: una psicóloga, dos pedagogas, dos estucadoras sociales y dos trabajadoras sociales además del personal jurídico que desempeña su labor en la Asociación CAVASYM de atención a mujeres víctimas de agresiones sexuales y malos tratos. El centro está financiado por el Gobierno del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Gijón.