LUJÁN PALACIOS
Gustan o no gustan, pero no dejan indiferente a nadie. Los nuevos elementos del mobiliario colocado en la entrada del Antiguo Instituto corren un doble riesgo: el de pasar desapercibidos, por su diseño futurista, confundidos con alguna obra de arte en exposición permanente, o el de levantar ampollas entre algunos, que consideran que está fuera de lugar. Para otros, en cambio, están «muy bien».
El nuevo mostrador de recepción y el módulo expositor, al que acompaña un asiento para el público, son para Patricia Firvida «un desperdicio de dinero». «No me gusta el contraste que hace con este edificio, mezclar cosas tan modernas con otras más antiguas no hace buen efecto», asegura la joven.
Cristina Fernández, por su parte, también subraya que «el mostrador no me parece cómodo, es demasiado alto para atender al público». Ni siquiera el aspecto del mobiliario le parece adecuado. «Otra cosa que no me gusta es el material, que parece plástico», afirma.
Salva López se acercó ayer de visita al Centro de Cultura, donde ya trabajó hace años en un taller de música. Y se llevó una sorpresa. «¿Qué mostradores? Ah, eso, esa cosa», apuntaba con ironía. «Hace una semana no estaban, y la verdad que me han sorprendido», apuntaba López. Pero no precisamente en positivo. «Me parecen horrorosos, completamente fuera de lugar con este entorno», sentenciaba. Además de por su forma poco definida, «por la poca utilidad».
Muchos ni siquiera se habían fijado en el nuevo mobiliario. Algunos, como José María López, entraron, se pasaron de largo y tuvieron que dar marcha atrás para consultar al conserje camuflado tras la mesa futurista. Aún así, «a mí me gusta», afirmaba el gijonés, quien explica que conoce el edificio «desde hace muchos años, y antes tampoco había la puerta giratoria de la entrada, y me parece bien; lo mismo pasa con la mesa de la recepción».
Clara Martínez también aseguraba estar conforme con los cambios operados en el hall del Antiguo Instituto: «Me gustan, me parecen bien».
La entrada del centro estrenó su nuevo aspecto hace apenas una semana, y desde entonces ha levantado críticas encendidas por parte de algunos usuarios. La oficina de los conserjes, que anteriormente estaba instalada a la entrada, en un recinto acristalado, ha sido sustituida por un moderno mostrador plateado en el que se ha integrado la centralita de teléfonos y una pantalla de televisión.
La mesa de recepción tiene capacidad para dos trabajadores, con forma alargada y un cabecero elevado en el que se ha encastrado el monitor de televisión, con una zona más baja accesible para los minusválidos. El mobiliario de la entrada se completa con otro mostrador más pequeño y bajo, también alargado, que se utiliza como expositor de materiales. Esta pieza se completa con otra similar que podrá ser utilizada como asiento para el público en el hall.
El novedoso mobiliario es obra de la empresa asturiana Barbosa Space Proyects, que ya ha diseñado para espacios como la Laboral y varios locales comerciales en la región.
«Me parecen un desperdicio de dinero, no me gusta el contraste con el edificio»
Patricia Firvida
«Creo que son horrorosos, completamente fuera de lugar en este entorno»
Salva López
«El mostrador no me parece cómodo, es demasiado alto para atender al público»
Cristina Fernández
«Antes tampoco estaba la puerta giratoria y me parece bien. A mí me gustan los mostradores»
José María López