R. G.
El Consulado de Portugal en León podría pedir en los próximos días la ayuda de los Servicios Sociales del Principado para poder cerrar el procedimiento abierto el día 5 de agosto, cuando la Policía descubrió en un piso de Contrueces el cuerpo sin vida de una portuguesa que llevaba dos años muerta en su domicilio. Los representantes diplomáticos del país vecino aseguran que catorce días después del fatal hallazgo realizado por dos «okupas» que pretendían quedarse a vivir en el inmueble de la difunta, ningún familiar se ha puesto aún en contacto con el Consulado para hacerse cargo de sus restos mortales, que aún permanecen en el tanatorio Gijón Cabueñes.
La difunta, una mujer llamada Aurora, de 71 años, tenía una hermana en Francia, según pudo saber el Consulado a través de un poder notarial entregado por la ahora fallecida hace meses. La portuguesa también tiene familiares en su pueblo natal, situado en el norte del país vecino. A pesar de que ya se ha comunicado el fallecimiento, nadie se ha puesto aún en contacto con el Gobierno portugués para hacerse cargo de la repatriación del cadáver.
La truculenta historia que da ahora sus últimos pasos comenzó el pasado 5 de agosto. Un inspector de Vivienda del Principado de Asturias dio entonces la voz de alarma al comprobar que se había cambiado la cerradura del piso en el que residía la portuguesa pese a que la dueña llevaba dos años sin pagar la renta del inmueble de protección oficial en el que vivía, en el quinto piso del número 1 de la calle Eduardo Varela de Contrueces.
Los vecinos aseguraron entonces a la Policía que «hacía mucho tiempo» que no veían a Aurora. «Era una señora muy simpática que charlaba con nosotros y nos contaba cómo estaba su familia en Portugal», aseguró entonces en declaraciones a este periódico una de sus vecinas, Ángeles Luis. Los agentes que se personaron en el lugar de los hechos tras recibir la comunicación del inspector de Vivienda del Principado descubrieron el cuerpo momificado de la portuguesa, que llevaba dos años muerta.
La Policía continuó las pesquisas y, días más tarde, los agentes lograron arrestar a dos «okupas» de 35 y 38 años que habían intentado residir en el inmueble pero que habían abandonado la idea al descubrir el cuerpo sin vida de su propietaria. Al no poder justificar su presencia en el lugar, los ahora detenidos no pusieron los hechos en conocimiento de la Policía Nacional.
Estos dos «okupas» ya habían sido detenidos en varias ocasiones en el pasado por entrar a vivir de manera ilegal en varios inmuebles. El caso de la mujer de origen portugués ha vuelto a poner de actualidad la dramática situación de los mayores que viven solos en la ciudad y que no reciben ningún tipo de ayuda.