Eloy MÉNDEZ
Los miembros de la Asociación de Vecinos «Evaristo Valle» de Tremañes consiguieron ayer una victoria casi definitiva en su lucha por dar el nombre del sacerdote Cándido Viñas a una zona verde del nuevo polígono industrial de Lloreda. Tras el visto bueno de la junta de gobierno local, ahora tan sólo hace falta que el Pleno municipal vote favorablemente esta propuesta, algo muy probable dado el apoyo popular de la iniciativa y el cariño que le profesa al cura buena parte de los fieles de su barrio.
«Estoy muy agradecido, pero también algo enfadado porque creo que no lo merezco», señaló ayer Viñas nada más conocer la decisión tomada por el equipo que dirige la alcaldesa, Carmen Moriyón. El sacerdote, que desde hace décadas trabaja en favor de sus fieles en la parroquia de San Juan Bautista y que es un activo miembro del colectivo vecinal, indicó también que, para él, la petición de «Evaristo Valle» fue «toda una sorpresa». «Lo hicieron sin decírmelo; me enteré por la prensa», indicó.
La zona verde que, casi con toda seguridad, llevará su nombre se encuentra en mitad del nuevo polígono industrial construido en Lloreda. «Para mí es una parcela muy familiar, la conozco desde siempre y lo único que echo de menos es el lavadero que siempre hubo en ella y que destruyeron a pesar de que era un símbolo para todo el barrio», dijo Viñas, que en muchas ocasiones hace las veces de portavoz oficioso del vecindario y que promociona cualquier evento que se celebra en Tremañes.
Precisamente por eso, los residentes decidieron nombrarle miembro de honor de la asociación en noviembre y, también por eso, solicitaron dar su nombre al área verde. «No me parece que lo que hago sea tan importante, soy uno más de tantos que ponemos nuestro granito para intentar que las cosas vayan mejor», explicó. Y aclaró que «es un premio para todos los que luchamos por esta zona de Gijón».