Luján PALACIOS
Pocos campos del saber le quedaron en blanco a Gaspar Melchor de Jovellanos, y tampoco la botánica se escapó a su curiosidad insaciable. Tomás García González, catedrático de Botánica de la Universidad de Oviedo y director científico del Jardín Botánico Atlántico de Gijón, ofreció ayer una conferencia en el Real IES Jovellanos para desvelar la pasión por la naturaleza del polígrafo gijonés, con motivo de la semana de actos que celebra el centro por el bicentenario de su muerte.
Fue el prócer una persona «profundamente observadora», y ese afán de conocer mejor el mundo que le rodeaba le llevó a ser «un adelantado a su tiempo». El profesor García González recordó una de las obras de Jovellanos en las que quedó plasmada su interpretación minuciosa del paisaje, «Cartas del viaje de Asturias (Cartas a Ponz)», que fue editada en 1847.
En este volumen se recogen las descripciones del paisaje que se encuentra Jovellanos camino de su patria chica, y llama especialmente la atención de los geobotánicos el capítulo dedicado al tramo entre León y Oviedo. Tal y como ayer apuntó Tomás García González, es especialmente relevante el relato de su paso por La Robla, con descripciones precisas de la vastedad y desolación de los parajes castellanos en estas latitudes. Jovellanos incluso llegó a proponer que estas tierras, las comprendidas entre León y La Robla, con el alto del Rabizo de por medio, se colonizaran para su explotación agraria.
Pero el descubrimiento más relevante del prócer en este punto consistió en la toma de conciencia del cambio brusco del paisaje, «de las encinas a los árboles caducifolios». En la práctica, Jovino estableció, «de manera intuitiva y gracias a su profunda capacidad de observación», el primer límite entre la España eurosiberiana, la correspondiente al clima húmedo de Asturias, y la mediterránea de León. No fue hasta 1984 cuando se definió de manera oficial esta frontera, un trabajo llevado a cabo por un grupo de científicos entre los que se cuenta Tomás García, y se hizo tomando como referencia la primitiva valoración de Gaspar Melchor de Jovellanos 200 años antes. El ponente también recordó que el nombre del ilustrado sirvió para denominar a una nueva especie de planta, la Jovellana, en agradecimiento a su patrocinio a la expedición botánica de Hipólito Ruiz al virreinato de Perú.
En el acto de ayer también se presentó el libro «La aventura botánica de Jovellanos», escrito por el periodista Pachi Poncela e ilustrado con dibujos metáfora por Juan Hernaz. En él «intenté imaginarme a Jovellanos subido a un árbol, y desde ahí fuimos contando su historia», apuntó Poncela.
Las actividades continúan hoy, (11.30 horas) con una conferencia sobre «Jovellanos y el deporte» a cargo de Gerardo Ruiz, preparador del Sporting.