R. G.
Policía Nacional y Guardia Civil investigan estos días una decena de robos que tuvieron lugar en la tarde del pasado sábado en viviendas situadas en las parroquias gijonesas de Granda y Mareo. Los asaltantes, al parecer miembros de una banda organizada, accedieron a los inmuebles a plena luz del día aprovechando la ausencia de los propietarios de las viviendas y llevándose en algunos casos dinero en efectivo y joyas.
La Policía Nacional de la Comisaría de Gijón ha reforzado ya la vigilancia en esas zonas para evitar que se puedan producir nuevos asaltos en los próximos días. Las primeras investigaciones apuntan a la presencia en la zona rural gijonesa de un grupo de delincuentes expertos en este tipo de asaltos. Los ladrones actúan los sábados por la tarde, aprovechando la ausencia de los moradores de las viviendas. Después de vigilar el inmueble objeto de su asalto durante varios minutos, los delincuentes acceden al interior de las viviendas aprovechando ventanas o puertas abiertas, sin forzar en ningún caso las entradas. En el interior de las casas, los ladrones buscan joyas y dinero en efectivo y abandonan las viviendas en pocos minutos sin ocasionar desperfecto alguno.
Los investigadores aseguran que por el momento «la mayor parte de los robos se ha quedado sólo en tentativas». Al menos en uno de los asaltos los asaltantes se encontraron con uno de los moradores de la vivienda en la que intentaban entrar. El joven, que se encontraba estudiando en el momento de los hechos, encendió las luces de la casa al percatarse de los ruidos extraños que producían en su vivienda. Los delincuentes abandonaron entonces el lugar de los hechos sin botín alguno. La Policía y la Guardia Civil amplían ahora el número de efectivos destinados a la zona para evitar que se produzcan nuevos incidentes durante el puente festivo de diciembre.
Hace ahora un año, en el mes de diciembre de 2010, varios atracadores actuaron en chalés de Deva, Somió y La Camocha. En aquella ocasión, como ahora, los atracadores actuaban a última hora de la tarde, cuando los propietarios de los inmuebles aún no habían vuelto de trabajar. De esta manera aprovechaban la ausencia de testigos y la nocturnidad. Los malhechores accedían a las viviendas rompiendo una puerta o una ventana y se llevaban dinero en efectivo y joyas haciendo caso omiso de otros objetos también de gran valor pero de mayor tamaño como aparatos electrónicos.