«Aprender nos deja ciegos; la gente tiene que vivir y pensar más en extraordinario»

«El sistema educativo tiene una historia de mucha rigidez, pero poco a poco se van introduciendo nuevas variables en el aula»

28.02.2013 | 09:03
Carlos Rebate, ayer, durante su intervención en la Politécnica.
Carlos Rebate, ayer, durante su intervención en la Politécnica.

Gerente de estrategia de la red de software labs de Indra

Carlos Rebate es ingeniero en Informática, diploma de estudios avanzados en Filosofía, diploma de estudios avanzados en Inteligencia Artificial y cuenta con formación directiva por IESE Business School, IE Business School y con un máster en Desarrollo Sostenible por la Fundación Entorno-BCSD. En la actualidad es gerente de estrategia en la red de «software labs» de Indra y coordina las cátedras Indra-Fundación Adecco de Tecnología Accesible. Ayer impartió una conferencia en la Politécnica de Gijón que llevaba por título «Cómo transformar un día normal en un acontecimiento extraordinario», basándose en su libro «Sin temor a la noche», donde repasa junto a su hija Lucía cómo convertir una jornada normal en algo extraordinario.

-¿Qué nos enseña Lucía?

-A convertir un día normal en algo extraordinario, a que no hay que hacer nada extraordinario para vivir una vida extraordinaria, a que en un patio, con un cubo y una pala, una piscina de tres décadas y una tarde de verano puede ser algo absolutamente maravilloso. El libro inicialmente se iba a llamar «Árboles, ríos y estrellas», donde los árboles representan el amor a las personas que queremos; los ríos, la pasión y la intensidad, y las estrellas, la ilusión y la curiosidad. A partir de ahí se transformó en un libro que ayudaba a la persona a la superar la angustia existencial.

-¿Cómo se puede aplicar a lo cotidiano?

-La gente tiene que vivir más y pensar más en extraordinario. Cualquier cosa en apariencia sin importancia puede ser vista con una mirada extraordinaria. Aprender nos deja ciegos y hay que desarrollar una nueva forma de mirar que nos permita ver en cosas cotidianas como una niña jugando en patio de verano algo diferente.

-¿Dónde quedan los aspectos éticos, sociales y ambientales en una empresa como Indra?

-Las cosas que hacemos los ingenieros tienen mucho retorno en la sociedad. En Indra, por ejemplo, comunicamos lugares a través de medios de transporte, gestionamos infraestructuras o hacemos que la gente se sienta segura porque proporcionamos una infraestructura sanitaria. Otra de las cosas que ejemplifican que pensamos en extraordinario es el proyecto de tecnologías accesibles de Indra que nace como una idea personal y al cabo de diez años se convierte en nueve cátedras Universidad-empresa, que se ha presentado en ocho países y que ha recibido once premios.

-¿Se piensa así, en general, en el sector de la ingeniería?

-Lo que no se suele pensar, pero no en el sector, sino en la vida en general, es en extraordinario. La realidad es que cuesta igual pensar de una manera u otra. Las restricciones que puedas tener no requieren ni más tiempo ni más dinero que las cosas ordinarias. Es un tema de hacia dónde diriges tu pensamiento.

-¿Qué es lo extraordinario y marca de la casa en Indra?

-Es una empresa con mucha determinación, que quiere estar en el mundo y que ha crecido muchísimo en internacional. Tenemos 42.000 profesionales en más de cien países. Si no se hiciera así, seguiríamos muy constreñidos al mercado nacional.

-Un empresario que se encuentra en una situación limite, ¿debería seguir esos principios?

-Por supuesto. Es el mejor momento de pensar en extraordinario porque eso es lo que te diferencia. Al final, el empresario tiene que vender un producto o un servicio sostenible y para hacer eso tiene que diferenciarse de su entorno. Hacer cosas diferentes obliga a dirigir el pensamiento hacia lugares diferentes, no puede limitarse a contenerse o a protegerse hasta que esto acabe. Ahora es más que nunca es el momento de pensar en extraordinario.

-¿Su consejo para un ingeniero a punto de finalizar sus estudios?

-Que piense a lo grande, que ahí fuera hay un mundo para ser conquistado, que piense en hacerlo todo, en ir a cualquier lugar y en inventar cualquier cosa.

-¿Están demasiado constreñidos al sistema educativo?

-Sí, porque el sistema actual tiene una historia de mucha rigidez, pero yo creo que cada vez más, tanto en la etapa universitaria como en la educación infantil, hay conciencia de que existen muchos otros elementos que empiezan a ser más determinantes en el éxito de la persona. El aula ha dejado de ser el lugar donde se enseña para convertirse en un espacio donde el niño desarrolla una serie de inquietudes y habilidades.

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