El Antiguo Instituto acoge una minuciosa exposición sobre la Asturias del siglo XIX

"Así éramos", muestra con la que la asociación Azabache celebra su cuarto de siglo de trabajo, reúne indumentaria e instrumentos

05.09.2015 | 04:44

No hay manera de entender lo que son los asturianos sin saber lo que fueron, de dónde vienen, cómo vestían y que instrumentos musicales tañían cuando se sentían alegres o tristes. De ahí el interés de "Así éramos", la exposición que se inauguró ayer en el patio central del Centro Antiguo Instituto (estará abierta al público hasta el próximo día 10) bajo los cuidados de la asociación de folklore Azabache. Una muy detallista y cuidada muestra, con varias piezas valiosas, que recrea escenas, enseres e indumentos del siglo XIX y con la que esta agrupación ha querido celebrar sus veinticinco años de trabajo e investigación.

"En Asturias tenemos un patrimonio increíble, con muchas cosas que se han conservado, y no queremos que se pierdan con la actual globalización", enunció ayer Herminia Menéndez de la Torre, comisaria de "Así éramos" y colaboradora del Museo del Traje del Madrid. La exposición, estructurada sobre trece ejes que van desde el perico de Cué y el danzante de Degaña que dan la bienvenida a los visitantes, hasta las recreación de una esfoyaza o una boda vaqueira, fue inaugurada por la concejala de Cultura y Educación, Ana Montserrat López Moro, y por el presidente de Azabache, Eduardo Quintana Loché.

"Todos los asturianos y gijoneses nos congratulamos por esta iniciativa, tan importante para la conservación del patrimonio", subrayó la representante municipal. Ésta elogio, además, la "importante labor de difusión e investigación etnográfica" que viene realizando Azabache desde su fundación en 1990. La asociación tenía entonces veintiún miembros; hoy, afilia a cuarenta y cinco, con una docena de niños que permiten ser optimistas sobre el futuro.

"Hemos llegado hasta aquí con mucho esfuerzo", dijo Quintana Loché, que se mostró agradecido por el espacio que ha brindado el Ayuntamiento para montar "Así éramos". El patio del Antiguo Instituto tiene la virtud de estar en el centro de la ciudad, pero quizás la muestra necesitaba un recinto más amplio para evitar cierta sensación de apretujamiento. Hay treinta y cinco maniquíes para lucir los cuidados trajes tradicionales, con piezas orginales del siglo XIX y otras que son muy precisas reproducciones de la indumentaria de la época.

"Lo mejor es verlo", señaló acertadamente Quintana Loché, quien recordó el importante esfuerzo que han hecho los componentes de Azabache para concretar "Así éramos". La muestra incluye algunos paneles informativos con referencias documentales a la indumentaria de los asturianos (desde el siglo XVI, con el desembarco de Carlos I en Tazones) o instrumentos musicales como la gaita de rabil o la zanfoña.

Merece la pena detenerse en las escenas costumbristas que Azabache ha recreado: el filandón, la esfoyaza, la boda vaqueira o el amagüestu, así como en el enramaje de fuentes, de tanta tradición en Asturias, o en los hermosos ramos de Oriente y de velas, que aquí se replican con acierto y minuiciosidad. "Es un trabajo que nos ha llevado veinticinco años, con uno de preparación para esta muestra", hizo resaltar Menéndez de la Torre. El visitante puede hacer, asimismo, un seguimiento de la evolución del colorido en los ropajes de los asturianos.

¿Y cuáles son las piezas más valiosas? Los trajes llaniscos son los más caros, claro, pero las "joyas" de "Así éramos" son algunos indumentos del XIX, como la saya que porta la novia vaqueira, una solitaria, un mandil o la mantilla que el público puede ver en la escena del amagüestu.

El lutier Marino Gutiérrez ha hecho una selección de instrumentos musicales tradicionales. Destaca, por ejemplo, una gaita cedida por el músico Flavio R. Benito y construida por Domingo Álvarez Rodríguez, "Galfarro" (1885-1969), así como la reproducción de una zanfoña del XIX a la que Gutiérrez dedicó ciento ochenta horas contadas. Y un muy curioso violín de maíz. Pero hay mucho más: un tambor y un tamboril, panderetas, una xipla, bandurrias y acordeones, castañuelas y una trompa, la botella de anís con su llave, una payella, tarrañuelas o el cuerno con el que también se llamaba a conceyu.

Azabache, que completa "Así éramos" con una sección de audiovisuales y una conferencia sobre el baile (el próximo lunes), ha organizado tres visitas guiadas: hoy habrá una a las 20.00 horas.

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