Manuel Fernández bosqueja su próxima "guía indiscreta local"

El veterano periodista relata en el Ateneo Jovellanos "las tropelías urbanísticas" cometidas en Gijón el pasado siglo

17.10.2015 | 05:02
Manuel Fernández, ayer, en la sede del Ateneo Jovellanos.

El periodista gijonés Manuel Fernández y González (Manuel de Cimadevilla) rompió ayer las costuras del título de la charla que protagonizó en la sede del Ateneo Jovellanos, "Tropelías urbanísticas en el siglo XX" (en Gijón), y durante más de una hora y media desgranó lo que será su próximo libro: "Gijón en retrovisor", o lo que es lo mismo, una especie de guía indiscreta gijonesa de lo que, principalmente, fueron sus vivencias a través de los distintos medios de comunicación en los que trabajó, sobre todo en lo referente a la información municipal.

Como "una charla reflexiva" adjetivó el periodista su intervención, en la que reiteró una idea: "No se puede hacer urbanismo por cuestiones ideológicas". Y comenzó relatando las "tropelías" cometidas en la villa en el siglo XX. La primera de ellas, subrayó, en el año 1903, cuando se trazó el paseo del Muro.

Eran los tiempos del alcalde Baldomero de Rato, relató Manuel de Cimadevilla, y el trazado del Muro fue un error, que es lo que ocurre, enfatizó el conferenciante, "cuando los políticos se meten a técnicos". Por ello, el Muro, que debería haberse trazado más al sur, se construyó sobre la playa a partir de 1909.

Pasó luego a referirse al Plan de Reformas Urbanas de 1937 y sus incautaciones para derribar varios edificios en el centro de la ciudad y también los balnearios de la playa, así como la conversión en ruinas de varias iglesias de la ciudad.

Sin dejar la zona de la playa de San Lorenzo, Manuel de Cimadevilla relató la campaña periodística de 1955 para construir edificios de ocho plantas en primera línea de playa, mientras que el abogado Minervino de la Rasilla, que también participó en la charla, recordó que la ley del suelo de 1956 permitió que, sobre todo en la década de los años sesenta, fuera muy rentable pagar las infracciones a cambio de levantar una planta de más no contemplada en la licencia municipal.

Y para rematar su catálogo de tropelías urbanísticas, Manuel de Cimadevilla señaló la llamada torre de Bankunión, en la calle de Álvarez Garaya, como el inicio de todo lo que vino después, como el gran bloque de viviendas que se levantó en el solar del Parque Gijonés. Aunque lo peor, en su opinión, fue derribar la estación ferroviaria de El Humedal.

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