Multitudinaria despedida a trescientos trabajadores de la sanidad local

Relevo en "la voz" y el alma de Cabueñes

El área recupera su fiesta de los jubilados, que sirvió para que el personal reconociera el "orgullo" de trabajar en la sanida pública y se oyeran alegatos contra los retiros forzosos

15.01.2016 | 03:46
Relevo en "la voz" y el alma de Cabueñes

El hospital de Cabueñes fue ayer una fiesta de abrazos y aplausos. Los que se derrocharon en el salón de actos del centro con motivo del homenaje a los profesionales del área sanitaria V recién jubilados. Pero es que ayer el festejo estaba multiplicado por cuatro, que eran los años que hacía que no se celebraba el encuentro más afectivo de cuantos tiene oportunidad de organizar la sanidad local.

Con la "repesca" de jubilados que se hizo ayer se propició que la fiesta fuera más evidente que nunca, tanto por el número de convocados -en el salón no cabía un alma- como por las ganas que tenían todos de reencontrarse. En total fueron más de trescientos los trabajadores que estaban citados, 104 de Atención Primaria (vinculados a la red de centros de salud del área) y 242 de atención especializada (cuya base principal es el hospital de Cabueñes).

Entre ellos, casi un centenar de médicos y muchos nombres propios de la sanidad gijonesa, exjefes de servicio, profesionales que participaron de la puesta en marcha del hospital de Cabueñes o de la red de Atención Primaria, y trabajadores tan simbólicos como la veterana telefonista del hospital Braulia Granda. A la que por cierto, ayer muchos compañeros pusieron cara, tras décadas de oír sólo su voz. Así lo indicó la animadora y presentadora del acto, Margarita del Valle, cuando anunció que incluso se jubilaba "la voz de Cabueñes. Esa que llevábamos tantos años oyendo". Además de su nombre sonaron otros significativos como los de los médicos Eugenio Avanzas, Raúl Obregón, Adela Rodríguez, José Luis Matesanz, Antonio Murcia, Gabriel Sotres, Teresa Pascual, Marilis García Alcalde, Fidel Martínez, Francisco Cantero, Ignacio Vázquez de Prada, Cristina Saro, Óscar López, Juan de Villa, Salim Makdissi... "En esta sala están los profesionales con los que se inauguró la antigua Residencia; hay muchas décadas dedicadas a la sanidad asturiana entre estas paredes", comentaba una de las convocadas. En nombre de todos ellos hablaron Eugenio Avanzas, exdirector médico de Cabueñes, el excoordinador del centro de salud de Contrueces, Ignacio Vázquez de Prada, y Braulia Granda. Avanzas reconoció que cuando sube la cuesta de Cabueñes y entra en el hospital "la sensación es la de no haberme marchado nunca". Lamentó el desánimo que demasiadas veces transmiten los trabajadores en activo y les instó a no olvidarse de que "Cabueñes tiene un buen cartel en el área. La población valora lo que hacéis", aunque reconoció algunos puntos débiles del sistema. Como "la cantidad de tiempo que esperan los pacientes en la sala de espera de consultas, las demoras para hacerse pruebas diagnósticas y, luego, para conocer los resultados; y las listas de espera quirúrgicas". Avanzas acabó con unas recetas para el personal en las que incluyó "trabajar en equipo, compartir responsabilidades y afrontar los problemas, buscando la ayuda de la dirección. Nadie nos va a ayudar si no nos ayudamos nosotros mismos. Hay que seguir luchando por este gran hospital, el que todos queremos encontrar cuando lo necesitemos".

Por su parte el doctor Ignacio Vázquez de Prada hizo un alegato contra el despropósito que supone obligar a jubilarse a quienes aún están en plenitud de facultades y tienen el ánimo y el interés por seguir. Como fue su caso. "Hace un año me jubilaban y yo en ese momento no me sentí con júbilo. Creo que la jubilación es un derecho laboral y está bien, pero también habría que tener en cuenta a quien quiere continuar porque física, mental y profesionalmente está en plenitud". Vázquez de Prada reconoció que añora "el trato con los pacientes, la formación, la puesta al día, hasta las sesiones de los viernes... lo añoro mucho", y aludió a que "ahora que hay un rey emérito y un papa emérito no estaría de más algún emérito en sanidad". Ya sin tristeza reconoció que "haber trabajado en el sistema sanitario público ha sido un honor y una aventura emocionante". Por su parte Brauli Granda hizo alusión a los "45 años de trabajo aquí, desde aquel 1968 donde todo tenía una dimensión cercana, casi familiar, hasta el momento actual de gran crecimiento del hospital". Un hospital que para felicidad de todos, ha recuperado su fiesta del jubilado.

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