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"El magisterio debe ser mucho más que un trabajo, la vocación tiene que notarse"

"Un niño ha de disponer de dos horas a la semana para hacer actividad física extraescolar; si no es posible, a ese niño hay que decirle que se jubile"

22.02.2016 | 03:36

-¿Tanto le dio el colegio Santa Olaya que ha pasado casi 30 años sin salir de aquí hasta que le ha llegado la jubilación?

-Aquí lo he tenido todo. Incluso me siento partícipe del diseño de este centro, como por ejemplo en la pista deportiva. La acogida fue muy buena, los equipos con los que he trabajado siempre fenomenales, y las familias y alumnos igual. Así que nunca me planteé cambiar. Empecé de secretario, con Miguel Ángel Andrés que fue el primer director, y siempre me mantuve en equipos directivos además de dar clases de educación física. Ahora no sé si llevo 12 o 14 años de director.

-Pero este ha sido un centro que ha pasado por sus altibajos.

-El Santa Olaya tuvo en su momento máximo en torno a 600 alumnos, con dos aulas por curso. Ahora hay 205 alumnos y creemos que creciendo. Pero sí, este centro estuvo a punto de desaparecer porque la zona no nos ofrecía muchas posibilidades de crecimiento. Fueron años que matriculábamos en primero a 8 o 10 alumnos. Ahí nuestra apuesta fue introducir la educación infantil. Nos costó, pero se llenó totalmente, hasta con lista de espera, algo que nunca nos pasó.

-¿Qué le ha aportado su profesión?

-Los niños siempre me gustaron mucho y creo que me volqué en ello, incluso restándolo de la vida familiar. Puedo decir que viví por y para el colegio. Y tengo claro que esta es una profesión en la que debe verse la vocación.

-¿Se le ve a las nuevas generaciones de maestros?

-Lo que se ve, o al menos yo y muchos compañeros percibimos, es que las nuevas generaciones ya no se involucran tanto, aunque siempre haya excepciones.

-¿Se puede vivir el magisterio sólo como un trabajo?

-Yo creo que el magisterio no puede ser nunca solo un trabajo. Es muy importante la vocación. Que la hay, pero ahora se vive de otra manera. Con vocación y entrega se logran centros más unidos, se consigue que todo el mundo se involucre en los proyectos que distinguen a las escuelas, y creo que eso es lo que ha pasado en el Santa Olaya. Que coincidimos varios grupos de profesionales con la misma idea.

-La formación del docente está en el punto de mira. ¿Qué opina?

-Es fundamental que se revise el proyecto de formación del profesorado. Creo que se está trabajando en ello, pero es importante hacerlo y hacerlo bien. Y eso que creo que ahora la gente ya llega más preparada que en mi época.

-¿Ha pasado el tiempo en el que todos los males de la educación se atribuían al colegio?

-No sé. En las reuniones de padres siempre comentamos que quien educa a los niños son los papás. Aquí les tenemos cinco horas. Lo que sí se debe buscar es que la colaboración familia-escuela se vea como algo fundamental, aunque cueste mucho, tanto por parte de las familias como por parte nuestra, porque es difícil marcar los límites de hasta dónde deben llegar los padres en los centros.

-El Santa Olaya se ha distinguido por ser un colegio pequeño pero involucrado en muchos proyectos de la Consejería del Centro de Profesores, de deportes... ¿Qué aporta todo eso?

-Es importante para el centro, para su nombre, para ofrecer una imagen seria y trabajadora, y también para el sustento económico. Muchas de las mejoras que ha logrado este colegio han venido como frutos indirectos de participar en muchos proyectos que suponen un gran esfuerzo pero tienen un lado positivo incuestionable. Es cierto que yo siempre tengo un "sí" en la boca, me cuesta negarme a algo, como me reprochan mis compañeros, pero luego siempre encontré el seguimiento del claustro.

-Son un centro con un peso importante de minorías e inmigrantes. ¿Cómo lo llevan?

-El peso del alumnado inmigrante y de etnia gitana es algo que, aunque no queramos, pesa a la hora de la elección de centro y ha podido jugar en nuestra contra. Pero para nuestro orgullo lo asumimos bien, lo afrontamos, trabajamos y hoy en día es un tema que no genera problemas.

-Profesor de educación física. Una asignatura que deja claro que es su debilidad.

-Yo era del área de sociales y recuerdo cuando llegué a Gijón y dije en el claustro que quería impartir educación física. Me miraron alucinados. La educación física entonces se la daban al que tenía horas para que la impartiese. Un balón, una comba, y a tirar... Yo siempre la he visto como algo importante, así que hice la especialidad. También considero fundamentales las extraescolares porque es educar a los niños y a las familias en el tiempo de ocio. El niño que está ocupado en una actividad deportiva va a tener una vida sana, saludable, va a tener un ambiente diferente... Creo que a cualquier niño le viene muy bien practicar dos o tres horas a la semana de alguna actividad. Aunque haya que pegarse con el inglés, con la música, con las clase particulares... Si un crío no puede sacar una hora para hacer actividad física, entonces a ese niño yo le digo que tiene que jubilarse.

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