22 de julio de 2016
22.07.2016
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Obituario

Fallece a los 59 años Fernando González Espina, un visionario de la hostelería

El empresario, natural de Piloña y afincado desde niño en Gijón, regentó 42 negocios, algunos tan populares como Pachá, Limón y El Rinconín de Deva

22.07.2016 | 09:29
José Fernando González Espina.

El hostelero gijonés José Fernando González Espina falleció ayer, a los 59 años de edad, tras una larga enfermedad que sus allegados coinciden en valorar que sobrellevó con gran entereza.

La noticia no por esperada ha sido menos dolorosa para los amigos, familiares y múltiples conocidos que tenía Fernando Espina, "Fer" para los amigos, piloñés nacido Infiesto en 1957 que llegó a Gijón con 11 años. Un hombre que siempre se caracterizó por ser muy trabajador y emprendedor en el plano profesional, tanto como sociable, extrovertido y dialogante en el plano personal.

"En todas las chifladuras que hubo en Gijón en los últimos años estuve metido yo", decía con humor. Además era aficionado al balonmano, un deporte que practicó en el Grupo Covadonga, llegando a jugar en División de Honor. Otra de sus pasiones era viajar, al punto de llegar a visitar 32 países, de donde se nutrió para importar múltiples negocios. Una vida que tiene mucho de aventura.

En su recorrido profesional González Espina fue soldador, calderero, vendedor de coches y muebles de oficina e incluso llegó a descargar barcos en El Musel. En total fueron 42 negocios los que montó y en los que llegó a contar con más de 1.300 empleados. "Menos un puticlub hubo de todo", confesaba con ironía en una entrevista reciente en LA NUEVA ESPAÑA. Pero, sobre todo, destacó en el campo de la hostelería, donde regentó locales como el Pachá -el primero-, Caribe, Limón, Indian Café, el Mirador del Cantábrico y los más especiales para él, Geographic y El Rinconín de Deva. Sobre este último, con el que logró en 2014 el premio de la Asociación de Hostelería, comentaba que siempre fue "al que más cariño tuve, y siempre fue el que me permitió hacer todas las chifladuras que hice. Me daba una especie de base para lanzarme a otras aventuras". Precisamente a este periódico, ya jubilado, confesaba que si volviera a nacer "haría lo mismo. Gracias a Dios, mi vida ha sido buena, tengo los deberes hechos".

Espina estaba casado con Raquel Leguizamón y, además era padre de dos niños, Fernando y Olivia. El funeral tendrá lugar esta tarde, a las 18.00 horas, en la iglesia parroquial de San Pedro.

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