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Crónicas gijonesas

Mirada hacia el Oeste

Recuerdo del gijonés Faustino Rodríguez San Pedro y Díaz de Argüelles, quien propuso en 1913 celebrar la Fiesta de la Raza el 12 de octubre

Mirada hacia el Oeste

Los recientes desencuentros político-ideológicos a propósito de la última celebración de la Fiesta Nacional, devuelven a la actualidad al gijonés Faustino Rodríguez San Pedro y Díaz de Argüelles (Gijón, 1833-1925), que fue el promotor, en el año 1913, para que el 12 de octubre (fecha de 1492 que se considera la del "descubrimiento" de América por la expedición naval mandada por Cristóbal Colón) se celebrase la Fiesta de la Raza, es decir, el antecedente más remoto de la Fiesta Nacional, con el largo paréntesis de denominar al 12 de octubre Día de la Hispanidad.

Abogado de profesión, empresario y político (del Partido Conservador del turno), Faustino Rodríguez San Pedro y Díaz de Argüelles, en su dilatada vida de servicio público, que comenzó con la Restauración borbónica (1874), fue ministro de Hacienda, de Estado y de Instrucción Pública y Bellas Artes, así como senador vitalicio y alcalde de Madrid, más un largo etcétera.

Fue condecorado con el Collar y Gran Cruz de Carlos III, los collares de Santiago, de Portugal y San Olaf de Noruega, con el Gran Cordón de la Legión de Honor, la Gran Cruz del León y Sol de Persia (la actual Irán), la Gran Cruz de la Orden Real del Salvador de Grecia y con las medallas de oro de la Jura de Alfonso XIII y de la Regencia. También era hijo predilecto de Gijón, donde impulsó, por ejemplo, la creación de la Escuela de Peritos Industriales y la Escuela de Comercio.

En su villa natal también tenía importantes intereses empresariales, dado que era accionista de la fábrica de tejidos La Algodonera y de la Sociedad de Fomento, compañía que construyó y explotó la ampliación del puerto local hacia poniente, con las dársenas de Fomento y Fomentín, y el relleno de esa parte de la costa gijonesa (playa de Pando) para conseguir solares edificables entre los jardines de la Reina y la Estación del Norte, y entre la calle del Marqués de San Esteban y el nuevo puerto comercial. De ahí que la calle que separa la zona rellenada del puerto lleve el nombre de Rodríguez San Pedro.

El político y empresario, que era primo del general Álvaro Suárez Valdés y Rodríguez San Pedro (el primero que condecoró a Winston Churchill), se casó con Carmen Alvargonzález. El matrimonio tuvo tres hijas (Concepción se casó con José María de Rato y Ramona con el marqués de Santa Cruz de Marcenado) y un hijo. Faustino Rodríguez San Pedro falleció a las seis de la tarde del 1 de enero de 1925, en su casa del número 28 de la calle del Marqués de San Esteban.

Entre la retahíla de cargos públicos que desempeño, presidió la Unión Ibero-Americana, fundada en 1885. Una sociedad americanista que, según María Palmira Vélez Jiménez, profesora del Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y experta en historiografía americanista, se consolidaría como la gran institución oficial conservadora, instrumento de la oligarquía y la alta burguesía de la Restauración y punto de coexistencia de conservadores y liberales hasta los años treinta.

La Unión Ibero-Americana estaba financiada con ayudas públicas y también privadas, como las del segundo Marqués de Comillas, Claudio López Bru, cuyo padre, Antonio López y López, había conseguido una formidable fortuna en la Cuba española, mientras que el heredero de su título nobiliario (concedido por Alfonso XII), tenía grandes intereses en las relaciones con la Gran Antilla a través de su Compañía Trasatlántica Española.

Sería en el seno de la Unión Ibero-Americana donde Faustino Rodríguez San Pedro lanzó la idea, en 1913, de que el 12 de octubre se celebrase todos los años la Fiesta de la Raza, para homenajear "la memoria del inmortal Cristóbal Colón" y "exteriorizar la intimidad espiritual existente entre la nación descubridora y civilizadora y las formadas en suelo americano".

La idea del gijonés fue excelentemente acogida y el 12 de octubre de 1914 la Unión Ibero-Americana celebró la Fiesta de la Raza por primera vez. Cuatro años después, en 1918, Rodríguez San Pedro consiguió, a través de Antonio Maura y Montaner, a la sazón presidente del Consejo de Ministros, que el día 12 de octubre fuera declarado, por ley de 15 de junio, fiesta nacional de España.

Al día siguiente, en la "Gaceta de Madrid" (antecedente del "Boletín Oficial del Estado") se publicó el texto de la ley, firmada por el rey de España Alfonso XIII ("por la gracia de Dios y la Constitución"). La ley tenía un solo artículo: "Se declara fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de octubre de cada año". Por tanto, seguía el texto, "mandamos a todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Gobernadores y demás Autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente Ley en todas sus partes". El 12 de octubre de 1918 se celebró ya como fiesta nacional.

Aquel mismo día, en la primera página del diario gijonés "El Noroeste" y en la sección (a una columna) "La nota del día", con la firma de Priovel (muy probablemente seudónimo del periodista Fernando García Vela), los lectores del periódico de la calle del Marqués de San Esteban pudieron leer: "Todas las fiestas legalizadas por la 'Gaceta', no dan al propósito más que una fuerza aparente, que podría convertirse en efectiva si al fin se tradujese en una sincera yuxtaposición espiritual entre los pueblos conmemorados. Desgraciadamente, no es así. El cariño que existe actualmente -sin intervención de gobiernos- entre América y España, ha sido forjado al calor de aquellos intelectuales -filósofos, pensadores, poetas, pintores y cuantos son legión en toda manifestación de arte- que emigraron de su patria, acaso por no ser atendidos en ella, y fueron dejando a su paso la semilla que había de dar por fruto ese amor ibero americano".

Y finalizaba Priovel: "Pero no debemos olvidar que es conveniente limpiar de nuestros libros algunas falsas interpretaciones de la historia nacional, que en ocasiones nos obligan a aceptar hechos que solo una mentira tradicional les da vida".

Con la Segunda República la fiesta nacional se celebraba el 14 de abril y en el franquismo el 12 de octubre siguió siendo fiesta junta a otras fechas conmemorativas del régimen instaurado tras la Guerra Civil, como el 1 de abril (Día de la Victoria) o el 18 de julio (Alzamiento Nacional). La Fiesta de la Raza, ya como Día de la Hispanidad, alcanzó reconocimiento oficial en 1958, por medio de un decreto de la Presidencia del Gobierno de 10 de enero, por el que se declaró el 12 de octubre fiesta nacional.

El 12 de octubre de 1932, en la plaza de la Independencia de Montevideo, se izó por primera vez la bandera de la Raza, diseñada (para un concurso) por el militar uruguayo Ángel Camblor: sobre fondo blanco, tres cruces moradas (color del pendón de Castilla) por las tres naves de Colón, y un sol naciente.

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