Madrid
El Ministerio de Defensa español está negociando con las autoridades de Kabul la creación de una nueva unidad del Ejército afgano, que se establecerá en la provincia de Badghis, responsabilidad de las tropas españolas, para limpiarla de los talibanes, que protagonizaron su último ataque el pasado viernes, según informó ayer el diario «El País».
Todos los gastos de la unidad, añadió el diario, desde la construcción del cuartel hasta el armamento, pasando por los vehículos o los uniformes, serán financiados por España. Inicialmente se quiere formar una compañía con unos 170 efectivos, aunque a medio plazo podrían ampliarse hasta un batallón, entre 500 y 700. Las labores de formación deben comenzar en otoño para que esté operativa la próxima primavera.
La nueva unidad será lo más parecido a las «tropas nómadas», las unidades formadas mayoritariamente por nativos que hasta su descolonización en 1975 aseguraron la presencia del Ejército español en los desiertos del Sahara Occidental, aunque con la diferencia de que Afganistán es un país soberano.
El pasado viernes, una columna del Ejército afgano cayó en una emboscada a 90 kilómetros al norte de la capital provincial, Qala-i-Naw. Una sección española, con 27 efectivos, acudió en su auxilio y pidió el apoyo aéreo de la OTAN.
El balance, tras más de dos horas de combate, fue de siete militares afganos y veinte talibanes muertos. Los españoles resultaron ilesos. Este enfrentamiento, el más cruento que se ha producido desde la llegada de las tropas españolas a Afganistán, en 2002, demuestra que la insurgencia está sólidamente asentada en Badghis.
El Ejército afgano no cuenta con ninguna unidad permanente en la zona y los militares atacados el viernes estaban allí de manera temporal. Las únicas fuerzas locales de la provincia, que tiene la extensión de Galicia y alrededor de medio millón de habitantes, son unos 250 policías poco disciplinados y aun peor equipados.