Bagdad
El Ejército estadounidense anunció ayer que quince civiles -nueve niños y seis mujeres- habían muerto en un ataque aéreo lanzado contra supuestos miembros de Al Qaeda en Irak, en el que también perecieron 19 rebeldes armados, informó «Efe».
Según un comunicado estadounidense, aviones militares lanzaron el jueves un ataque contra un edificio en el que varios miembros de Al Qaeda mantenían una región cerca del Lago Zarzar, al noroeste de Bagdad.
Al menos otros cuatro civiles, dos de ellos niños, murieron ayer por la explosión de una bomba escondida en un puesto ambulante de golosinas y juguetes en un mercado popular en la localidad de Tuz Jurmat, a 90 kilómetros al este de Tikrit.
Por otra parte, las familias de algunos iraquíes que murieron en un tiroteo en el que estuvo involucrada la empresa de seguridad estadounidense Blackwater demandaron ayer a la compañía por considerar que violaron la ley y fomentan una cultura «de anarquía legal» entre sus empleados.
Las investigaciones preliminares que lleva a cabo el Ejército de EE UU sobre la muerte de 17 iraquíes a manos de agentes de seguridad de la empresa Blackwater apuntan a que los trabajadores de esta compañía no fueron atacados, como ya concluyó un informe presentado por el Gobierno iraquí.
Por último, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que su país está dispuesto a pagar el precio por cualquier operación que lleve a cabo en Irak si finalmente decide iniciar su ofensiva al otro lado de la frontera con Irak contra los rebeldes kurdos, informó «Europa Press».
El grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) designó como objetivo de posibles atentados a los dos principales partidos políticos turcos, informó la agencia prokurda «Firat». Ésta cita al comandante del PKK, Bahoz Erdal, quien habría hecho un llamamiento a atentar contra el Partido de la Justicia y el Desarrollo de Erdogan.