La polémica destrucción de una instalación nuclear secreta

 

La Agencia Atómica arremete contra EE UU e Israel por no informar de la central siria

l Damasco acusa a Washington de participar en el bombardeo del pasado septiembre l El Pentágono denuncia la injerencia creciente de Irán en Irak

 

Viena / Damasco

El director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed El Baradei, criticó ayer a EE UU y a Israel por no haberle informado a tiempo de la existencia de una supuesta instalación nuclear clandestina en Siria, bombardeada el pasado 6 de septiembre por la aviación israelí, informó «Efe».

La CIA presentó el jueves en el Congreso estadounidense una serie de supuestas pruebas, entre ellas un vídeo que, según Washington, demuestran que Siria construía un reactor nuclear que tenía fines militares con la ayuda de Corea del Norte.

El Baradei consideró ayer que «el uso unilateral de la fuerza por parte de Israel socava el proceso establecido de verificación que se encuentra en el corazón del régimen de no proliferación».

La nota emitida ayer en Viena precisa que la AIEA fue informada el jueves por las autoridades de EE UU de la construcción de un reactor nuclear en Siria. Según las informaciones recibidas por la agencia en Viena, ese reactor «aún no estaba en funcionamiento y ningún material nuclear había sido introducido en él». No obstante, la Agencia señaló que analizará el estudio de la CIA «con la seriedad que se merece» e investigará la veracidad de la información y si realmente el régimen de Pyongyang ayudó al de Damasco a construir un reactor nuclear.

Por su parte, Siria insinuó que EE UU participó en el bombardeo de su supuesta instalación nuclear y negó «categóricamente» las acusaciones de Washington de que pretende desarrollar un programa de energía nuclear con fines militares. Damasco pidió a EE UU que actúe de manera responsable y que deje de «crear más crisis en Oriente Medio, que todavía sufre», dijo, «las consecuencias del fracaso de las políticas estadounidenses».

Analistas independientes han resaltado que la presentación de las supuestas pruebas de la CIA parece un ataque de los servicios secretos de EE UU a la línea de flotación del actual proceso de acercamiento entre Israel y Siria. El Estado hebreo, que pretende debilitar el eje establecido por Siria e Irán contra él, ha ofrecido a Damasco devolverle los altos del Golán, ocupados militarmente en 1967 y anexionados en 1981, a cambio de firmar un tratado de paz.

Estados Unidos también renovó ayer sus ataques a Irán. Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, acusó a Damasco de prestar un creciente apoyo armamentístico y logístico a la resistencia iraquí. El Pentágono asegura que Teherán envía cada vez más armas a los rebeldes pese a haberse comprometido a lo contrario, según el diario «The Wall Street Journal», que apunta que EE UU planea hacer públicas las pruebas próximamente.

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