Los palestinos rechazan la oferta de Israel de devolverles el 91,5% de Cisjordania

Hezbolá previene al Gobierno libanés sobre el uso de «las armas del Estado» contra el grupo chií, que acuerda un intercambio de prisioneros con Jerusalén

27.05.2008 | 02:00
Un hombre hace una foto de la manifestación de Hezbolá en Beirut para conmemorar la retirada de Israel.
Un hombre hace una foto de la manifestación de Hezbolá en Beirut para conmemorar la retirada de Israel.

Jerusalén / Beirut

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha rechazado una oferta israelí de devolver el 91,5 por ciento de la Cisjordania ocupada, informaron ayer fuentes palestinas cercanas a la negociación.


El equipo negociador israelí, dirigido por la ministra de Exteriores, Tzipi Livni, presentó hace tres días un nuevo mapa a la delegación palestina en el que Israel se anexionaría el 8,5 de Cisjordania, ocupado tras la Guerra de los Seis Días de 1967, revelaron las fuentes al diario israelí «Haaretz». Con esta nueva oferta, Israel rebajaba su anterior propuesta de quedarse con un 12 por ciento de Cisjordania.


Sin embargo, los negociadores palestinos, encabezados por el asesor presidencial y ex primer ministro Ahmed Qurea, no están dispuestos tampoco a aceptar el 91,5 por ciento de Cisjordania para asentar allí, y junto con la franja de Gaza, su Estado.


Fuentes palestinas próximas a la negociación aseguraron a la agencia «Efe» que no firmarán un acuerdo que no incluya la devolución de, al menos, el 97 por ciento de Cisjordania. Otras fuentes palestinas consultadas por «Haaretz» indicaron, sin embargo, que la cantidad máxima de territorio que cederían al Estado hebreo no sería más de un 1,8 por ciento.


Israel quiere quedarse con los grandes bloques de asentamientos judíos que se han construido en las últimas décadas en Cisjordania y ofrece, a cambio, terreno israelí y espacio para construir una carretera que comunique Cisjordania con la franja de Gaza.


El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la ANP, Mahmud Abás, se comprometieron el pasado mes de noviembre en la Cumbre de Annapolis (EE UU) a alcanzar un acuerdo de paz para finales de este año, cuya meta sería la consecución del Estado.


Mientras, en Líbano, el líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, previno al Gobierno sobre el uso de «las armas del Estado» contra su grupo en un discurso pronunciado con motivo del octavo aniversario de la retirada israelí del sur del Líbano.


Sin embargo, tuvo palabras de elogio para el flamante presidente libanés, Michel Suleiman, al destacar que su elección ha «renovado la esperanza en los libaneses del inicio de una nueva etapa. Su discurso revela un espíritu de reconciliación y consenso», dijo.


Tras tomar posesión del cargo, el domingo, Suleiman pidió a Hezbolá que sus milicias se integren en la «estrategia defensiva» del país. El nombramiento de Suleiman fue saludado ayer por Siria e Irán. El líder sirio, Bashar el Assad, se comprometió con el nuevo jefe del Estado libanés a reforzar las relaciones entre ambos países. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, hizo lo propio, pero, al mismo tiempo, instó a Siria a estrechar los vínculos militares con Teherán.


A última hora, fuentes israelíes anunciaron un intercambio de prisioneros con Hezbolá.

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