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Cientos de soldados patrullan desde ayer las calles de las principales ciudades de Italia, dentro de los esfuerzos del Gobierno conservador de Silvio Berlusconi de reforzar la seguridad en el país. La operación se aplicará durante seis meses y, si ha sido eficaz, se prorrogará otro medio año. Además de patrullar calles y controlar embajadas, monumentos y estaciones de tren o metro, los militares protegerán centros de identificación y acogida temporal de inmigrantes. El objetivo es potenciar la seguridad y relevar a Policía y a Carabineros de labores de vigilancia en puestos fijos para poder dedicarse a otras actividades de control del territorio. En la foto, dos «carabinieri», en la plaza de la catedral de Roma.