Londres
El escándalo de los diputados británicos que han abusado de dinero público se cobró ayer las primeras víctimas, ya que un ex secretario de Estado laborista fue suspendido de su partido y un dirigente «torie» dimitió.
Elliot Morley fue suspendido del Grupo parlamentario Laborista después de admitir que pidió 16.000 libras (17.760 euros) a cargo del erario público para una hipoteca que ya había pagado.
Antes, el diputado Andrew Mackay dimitió como asesor del líder conservador David Cameron tras admitir que cometió irregularidades en la solicitud de ayudas para una segunda vivienda a la que tenía derecho.