Washington
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sopesa mantener en detención indefinida y sin juicio, en suelo norteamericano, a algunos de los sospechosos de terrorismo presos en Guantánamo, informó ayer el diario «The Wall Street Journal».
La Casa Blanca consulta actualmente con los líderes del Congreso y de las Fuerzas Armadas para decidir qué hacer con los 241 detenidos en el campo de prisioneros abierto en la base naval estadounidense en Cuba, que Obama ha prometido cerrar para enero del año que viene.
El senador republicano Lindsay Graham dijo al diario que entre las ideas que baraja el Gobierno está pedir autorización al legislativo para llevar a cabo las detenciones indefinidas, con la aprobación de algún tipo de tribunal de seguridad nacional que se crearía específicamente para ello. El encarcelamiento tendría lugar en territorio de Estados Unidos, en lugar de Guantánamo, con lo que Obama cumpliría su compromiso de clausurar la prisión.
Graham, que es uno de los líderes de su partido en el Senado, afirmó su disposición a colaborar con el Gobierno para aumentar la supervisión de los procesos judiciales a los detenidos de Guantánamo, pero enfatizó que hay muchos obstáculos legales, según el rotativo.
«Es una cuestión difícil. ¿Cómo se mantiene en prisión a una persona sin juicio indefinidamente?», se preguntó. La Casa Blanca no ha hecho comentarios al respecto.
Obama estudia también restablecer los tribunales antiterroristas de Guantánamo, creados por su predecesor, George W. Bush, con nuevas normas que darían más derechos a los acusados, según se ha filtrado a la prensa en las últimas semanas.
Las nuevas reglas impedirían la presentación de confesiones obtenidas mediante tortura y malos tratos, limitarían el uso de declaraciones oídas a terceras personas y darían más libertad a los detenidos para elegir a sus abogados. Los juicios se reanudarían en alguna base militar en territorio estadounidense.
En paralelo, el ex asesor de la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice Phillip Zelikow dijo en una sesión del Congreso que altos cargos de la Administración Bush intentaron destruir todas las copias del memorando que el presidente escribió advirtiendo contra el uso de torturas en los interrogatorios a detenidos por terrorismo.
Según Zelikow, después de que Bush escribiera el texto, varios altos cargos le dijeron que no era recomendable discutir más sobre el asunto e intentaron destruir todas las copias del informe, aunque no lo lograron. «El Gobierno de Estados Unidos adoptó en los últimos siete años un programa sin precedentes de frío y calculado abuso y tormento físico para extraer información», afirmó Zelikow en el Congreso.