Buenos Aires
La médica disidente cubana Hilda Molina, quien ayer llegó a Argentina tras quince años pidiendo al régimen castrista un permiso para salir de la isla, afirmó que ha vuelto a nacer al conocer a sus dos nietos y reencontrarse con su hijo.
«Yo nací hoy (por ayer)», dijo Molina a la prensa a las puertas de la casa de su hijo, Roberto Quiñones, a las afueras de Buenos Aires, minutos antes de dirigirse a un hospital de la capital argentina, donde permanece ingresada su madre, Hilda Morejón, de 90 años.
La neurocirujana, quien logró el viernes un permiso para viajar a Argentina por tres meses, prorrogable hasta once, aseguró que quiere regresar a su patria. «A mi mamá no la voy a dejar, ojalá me la pudiera llevar a Cuba (...). Voy a quedarme todo el tiempo que requiera su salud», declaró la médica, que rompió con el régimen cubano en 1994.
En las misivas le comunicaba que su madre estaba grave, que se podía morir y que, si quería, estaba dispuesta a ir a un templo católico y jurar ante Dios que volvería a Cuba cuando «le cerrara los ojos».
«Yo no estoy agradecida al Gobierno cubano. Yo estoy agradecida a todo el que no agreda a mi familia. Esto no es un favor, esto es un derecho que me han violado quince años», dijo Molina, de 66 años.