Cumbre internacional

El G8 critica la violencia en Irán y la negación del Holocausto

Los jefes de Gobierno y de Estado del G8 han condenado la actuación del Ejecutivo iraní tras los comicios del pasado 12 de junio, así como las declaraciones de Ahmadineyad, en las que niega el Holocausto judío

09.07.2009 | 12:42

"Deploramos la violencia postelectoral que lleva a la pérdida de vidas de civiles iraníes, las interferencias en los medios de comunicación, las detenciones injustificadas de periodistas y los recientes arrestos de extranjeros. Son inaceptables", dijeron los líderes de los siete países más industrializados y Rusia.

El G8 expresó estas condenas a través de la declaración política aprobada anoche durante la cumbre que se celebra en la ciudad de L'Aquila, y que finalizará mañana.

Esos ocho países se mostraron "seriamente preocupados sobre los recientes acontecimientos que han tenido lugar en Irán" y piden resolver la situación "a través de un diálogo democrático".

En la declaración, los líderes del G8 también se refirieron al programa nuclear iraní y expresaron su compromiso para hallar una solución diplomática a dicha cuestión.

"Reconocemos que Irán tiene derecho a contar con un programa civil nuclear, pero con la responsabilidad de dar una confianza basada en que el objetivo de sus actividades nucleares será siempre pacífico", se lee en la declaración.

En cuanto a la situación en Oriente Medio, el G8 llamó "a una inmediata liberación del soldado israelí Gilad Shalit", en manos de grupos islámicos.

Instaron también a la apertura de los cruces de la franja de Gaza para el transporte de ayuda humanitaria, mercancías y pase de personas, siempre y cuando se respete la seguridad de Israel.

Subrayaron la solución de dos Estados -el israelí y el palestino- "como un interés fundamental de la comunidad internacional".

Pakistán y Afganistán permanecen "entre las máximas prioridades del G8".

"Cada uno de los países se enfrenta a diferentes desafíos, ambos presentan graves retos para su seguridad y estabilidad, que van desde las amenazas de extremistas y terroristas, mantenidos por el narcotráfico, como la pobreza y un bajo nivel de desarrollo económico", e hicieron alusión a las elecciones presidenciales y provinciales en Afganistán.

"Llamamos a las autoridades afganas a garantizar la credibilidad y reflejar el actual deseo del pueblo afgano. Estamos preparados para apoyar al nuevo Gobierno afgano en sus esfuerzos (...) para reforzar las instituciones democráticas, el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos, así como para combatir la corrupción y el terrorismo", añadieron.

En cuanto a Pakistán, el G8 expresó su apoyo en su lucha contra los terroristas y los extremistas.

"Nos comprometemos a trabajar con Pakistán, las Naciones Unidas y las agencias humanitarias para proveer ayuda y asistencia a los civiles desplazados por las luchas. Así como a trabajar con el Gobierno paquistaní para reforzar su desarrollo económico y social".

Por otro lado, los líderes del G8 reconocieron que la proliferación de armas nucleares representa una de las mayores amenazas para el planeta.

Así, expresaron su determinación en fortalecer los acuerdos de no proliferación nuclear a través de "un efectivo multilateralismo y esfuerzos nacionales determinados".

El G8 también dedicó un apartado de esta declaración a la lucha contra el terrorismo, en la que condenaron "este fenómeno en todas sus formas y manifestaciones".

"Todos los actos de terrorismo -quienquiera que los perpetre- son criminales, inhumanos e injustificables, sin tener en cuenta su motivación, especialmente cuando su objetivo son civiles", se lee en el texto.

Particularmente, denunciaron a los "terroristas suicidas y el reclutamiento de jóvenes y desfavorecidos para llevar a cabo semejantes ataques", así como el secuestro y la toma de rehenes, que calificaron como un "acto repugnante".

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