El primer presidente negro de EE UU, en el África subsahariana
 

Obama visita uno de los corazones de la trata de esclavos en su viaje a Ghana

El líder demócrata llama a los africanos a desempeñar un papel mayor en la eliminación de la guerra, la corrupción, el hambre y la enfermedad

12.07.2009 | 00:00

Ghana / Oviedo


Barack Obama, primer presidente negro de EE UU, visitó ayer en la costa de Ghana, el primer país del África subsahariana al que viaja, uno de los corazones de la trata de esclavos desde el siglo XVII. Obama hizo un conmovedor recorrido junto a su familia por el fuerte de Cape Coast -160 kilómetros al oeste de la capital, Accra- una fortaleza británica construida junto al mar y convertida ahora en un monumento dedicado a los millones de africanos que fueron esclavizados.


«Es doloroso, pero creo que sirve para que todos comprendamos que debemos hacer lo que podamos para combatir este tipo de mal que aún existe en nuestro mundo, no sólo en este continente, sino en cada rincón del globo», afirmó Obama con sobriedad tras concluir la visita al fuerte de Cape Coast, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.


El presidente de EE UU -hijo de un negro keniano y de una blanca de Kansas- también recordó su visita de hace unas semanas al antiguo campo de concentración nazi de Buchenwald: «Nos recuerda la capacidad del ser humano de cometer grandes maldades».


Desde un perspectiva afroamericana, dijo, la visita tiene un sabor agridulce. «Es una sensación especial, ya que por un lado este lugar era un lugar de tristeza profunda, pero, por otro, es aquí donde comenzó el viaje de la experiencia afroamericana», dijo.


Un helicóptero trasladó a Obama desde Accra, la capital de Ghana, donde intervino ante el Parlamento, hasta el castillo, donde visitó una de las mazmorras utilizadas para encerrar a los esclavos antes de ser enviados hacia América, a través de la «puerta del no retorno». Obama, su esposa Michelle -descendiente de esclavos-, sus dos hijas, Malia y Sasha, y su suegra, Marian Robinson, atravesaron la puerta y regresaron.


El presidente relató que uno de los detalles que más llamaron su atención fue que una de las mazmorras estaba situada justo debajo de una capilla. Según Obama, la visita ha sido especialmente significativa para sus dos hijas, que están empezando a conocer la historia de sus antepasados y la opresión que sufrieron.


Horas antes, en el Parlamento, Obama hizo un llamamiento a todo el continente africano para que mejore su gobernanza y corresponda con ausencia de corrupción a la ayuda al desarrollo destinada a la región por el resto del mundo. Obama defendió una mayor responsabilidad de los propios africanos en la tarea de erradicar la guerra, la corrupción, el hambre y las enfermedades que asolan al continente.


Obama sorprendió al anunciar que su primera visita oficial al África subsahariana sería a Ghana, y no a Kenia, como se esperaba, una decisión que se basó, según el Gobierno de EE UU, en su deseo de premiar al país por su estabilidad democrática de los últimos años.


«Parte de la razón del viaje a Ghana está en que ahí hay una democracia funcionando, un presidente que aborda con seriedad la tarea de reducir la corrupción y cuyas políticas han derivado en un significativo crecimiento económico», explicó el presidente.

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