Manila / Oviedo, Agencias
Filipinas llora a quien fue su presidenta más querida. La noticia de la muerte de Corazón Aquino a los 76 años ha provocado una ola de dolor y reconocimiento hacia la primera mujer que gobernó el país después de tumbar por medios pacíficos la dictadura de Ferdinand e Imelda Marcos en 1986.
Aquino llevaba un mes hospitalizada en Manila por un cáncer de colon diagnosticado hace algo más de un año. «Filipinas ha perdido un tesoro nacional. Aquino ayudó a liderar la revolución que restableció la democracia», dijo la actual presidenta, Gloria Mapacagal Arroyo.
Miles de filipinos han acudido a despedir a Cori a la capilla ardiente en el Colegio La Salle. Miembro de la familia Cojuangco, una de las más ricas de la comunidad chino-filipina, Corazón se casó en 1954 con Benigno Aquino, líder de la oposición democrática y con él que tuvo cinco hijos. Ella recogió el testigo del «cambio democrático» en 1983, cuando su marido fue asesinado en el aeropuerto de Manila al bajar del avión a su vuelta del exilio.
El Papa, la Administración Obama y el Gobierno español coincidieron en expresar su profunda tristeza por la desaparición de este símbolo contra la violencia y la intolerancia. Benedicto XVI resaltó el «valiente compromiso de Aquino para la libertad de su pueblo».