Bagdad, Agencias
Tres turistas estadounidenses que visitaban la frontera entre Irán e Irak en la provincia kurda de Suleimaniya fueron detenidos por la Policía en el lado iraní bajo la acusación de haber entrado en su territorio sin permiso, pese a los americanos había cruzado el límite por error. Un cuarto integrante del grupo, que estaba enfermo, se quedó en un hotel y desde allí denunció la desaparición a las autoridades estadounidenses.
Mientras, un tribunal revolucionario ha comenzado a juzgar a los detenidos por las protestas contra el pucherazo electoral del presidente Anmadineyad. El fiscal les acusa de intentar un golpe de Estado de terciopelo. Por último, Irán dice que no tiene espacio para almacenar más misiles.