Bagdad / Oviedo
Al menos 46 personas murieron ayer en Irak y 242 resultaron heridas en cuatro atentados registrados en Bagdad y cerca de la ciudad de Mosul, que hacen revivir el temor de que el país caiga de nuevo en una espiral de violencia sectaria. De hecho, dos centenares de iraquíes han muerto desde la salida de las tropas de EE UU de las ciudades el pasado 30 de junio.
Los atentados más graves se registraron cerca de Mosul, donde, según fuentes policiales, perecieron 30 personas y otras 160 resultaron heridas por la explosión de dos camiones bomba.
En Bagdad, las dos bombas, que estallaron en dos lugares distintos del suroeste de la capital, estaban dirigidas contra jornaleros que buscaban trabajo. Una de ellas mató a nueve personas y causó heridas a 36, y en la otra hubo siete muertos y 46 heridos. Las bombas de ayer se suman a la del pasado viernes, que causó 38 muertos.