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Bangkok / Oviedo
La líder del movimiento demócrata birmano, Aung San Suu Kyi, fue condenada a tres años de trabajos forzados por el tribunal especial que ayer la declaró culpable de quebrantar el arresto domiciliario. La pena impuesta a la Nobel de la Paz mereció la condena de líderes y gobiernos de todo el mundo, la UE anunció que reforzará las sanciones contra el régimen birmano y el Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de urgencia.
Después de que los jueces anunciaran el veredicto tras una vista que duró hora y media, la junta militar que preside el general Than Shwe conmutó la pena impuesta a Suu Kyi y ordenó que fuera trasladada a su residencia para cumplir otros 18 meses de arresto domiciliario.
La orden, firmada por Than Shwe un día antes de que se diera a conocer el fallo del tribunal, fue leída en la sala del tribunal por el ministro del Interior, general Maung Oo.
En su mensaje, el máximo jefe del Gobierno militar indicó que había decidido rebajar la pena a Suu Kyi con la finalidad de mantener la «paz y la estabilidad», y dado que ella era hija del general Aung San, asesinado en 1947 y considerado el héroe de la independencia de Birmania (Myanmar) del Reino Unido.
Ataviada con un vestido tradicional birmano de color rosa y gris, Suu Kyi, que permaneció todo el tiempo con el gesto serio, según dijeron diplomáticos presentes en la sala, se despidió del tribunal con un «gracias por el veredicto».
Suu Kyi fue acusada de violar los términos del arresto domiciliario, al dar cobijo durante dos noches en su casa al estadounidense John Willian Yettaw, juzgado paralelamente por infringir la ley de Seguridad Nacional, y condenado a siete años de prisión, 4 de ellos de trabajos forzados.
Los grupos de exiliados birmanos y miembros de la Liga Nacional por la Democracia (LND), la formación encabezada por Suu Kyi y la única legalizada que resiste a la intensa presión del régimen, denuncian que el juicio fue la excusa para impedir que la Nobel de la Paz participe en las elecciones legislativas que la cúpula militar planea celebrar en 2010.
La LND, con Suu Kyi al frente, ganó por amplia mayoría los comicios de 1990, y cuyos resultados nunca han sido reconocidos por los generales.
Bangkok
Aung San Suu Kyi ha vivido confinada durante casi 14 de los últimos 20 años. A sus 64 años, la Nobel de la Paz seguirá siendo el símbolo de la opresión del pueblo de Birmania, bajo una dictadura desde 1962 y uno de los países más pobres y aislados del planeta.
Con la sentencia de ayer, Birmania vuelve a enjaular a su mártir más conocida, que lleva décadas siendo la piedra en el zapato del régimen, al ser la figura más visible de la oposición. Nacida el 19 de junio de 1945, y tras vivir en la India y en el Reino Unido, Suu regresó a Birmania en 1988, en plena revuelta popular. Tras ganar las elecciones de 1990, el régimen la encerró en su domicilio y sólo disfrutó de libertad entre 1996 y 2003.
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