Kabul / Oviedo
Unos 400 marines estadounidenses y 100 soldados afganos lanzaron ayer una ofensiva contra la insurgencia talibana en la provincia meridional de Helmand para garantizar la seguridad antes de los comicios presidenciales del próximo día 20, informó el mando militar de EE UU.
Esta segunda ofensiva de EE UU en uno de los feudos talibanes por excelencia se produce después de que el pasado 2 de julio, el Pentágono lanzase otra ofensiva, en la que participaron casi 4.000 soldados, para arrebatar a los talibanes sus principales bastiones en Helmand, donde se cultivan dos tercios de la producción nacional de opio, una de sus fuentes de financiación. Washington no ha hecho en ningún momento una valoración del resultado de esa ofensiva, lanzada a bombo y platillo.
De forma paralela, unos 500 soldados británicos, encuadrados en la OTAN, desarrollaron desde finales de junio otra operación contra los insurgentes en el distrito de Balbaji, de la misma provincia. Los británicos, que nominalmente tenían atribuido el control de Helmand, aunque nunca pudieron imponerse allí a los talibanes, sufrieron en julio su peor mes desde 2001 con al menos 22 bajas mortales.
La operación «Firmeza Oriental II», que comenzó ayer de madrugada en el distrito de Now Zad, cuenta con el apoyo de helicópteros y otros aparatos de la aviación militar estadounidense. «Nuestra misión es apoyar a la Comisión Electoral y a las fuerzas de seguridad afganas. Ellos son los que están a cargo de estas elecciones. Nuestro trabajo es garantizar que hacen el suyo con seguridad», aseguró el comandante de los marines en Afganistán, el general de brigada Larry Nicholson.
De acuerdo con esta versión, las tropas tienen el objetivo de acabar con las «campañas de violencia e intimidación» de los insurgentes y garantizar la seguridad de los ciudadanos afganos de la zona para que puedan votar en las elecciones. Además, la ofensiva pretende facilitar la comunicación entre los ciudadanos afganos y las administraciones locales.
La insurgencia talibana, que tiene sus principales bastiones en Helmand y Kandahar, ha instado a los ciudadanos a boicotear las elecciones y ha incrementado en las últimas semanas los ataques contra las fuerzas internacionales y afganas.
Decenas de personas murieron entre ayer y el martes en diferentes choques en suelo afgano. El principal se produjo el martes y en él perdieron la vida un capitán polaco y tres soldados afganos durante una emboscada de los talibanes. El principal incidente del que se informó ayer se produjo en la zona fronteriza con Pakistán y en él murieron 70 personas en choques entre talibanes y milicias tribales pakistaníes.