Tegucigalpa
El Gobierno de Honduras decretó ayer el toque de queda en Tegucigalpa, a raíz de los disturbios que se registraron al término de una protesta de miles de seguidores del depuesto presidente, Manuel Zelaya, a última hora del martes y en la que fueron detenidas 41 personas.
Los manifestantes, que exigían la restitución de Zelaya en el cargo, se concentraron a unos 200 metros de la Casa Presidencial. Sin embargo, cuando regresaban a la Universidad Pedagógica Francisco Morazán, se produjo el incendio de un autobús urbano y un restaurante de comida rápida. Un empleado del establecimiento resultó herido grave.
La Policía atribuyó los dos hechos violentos a seguidores de Zelaya, quienes desde diferentes regiones del país llegaron a Tegucigalpa para exigir la restitución del derrocado presidente. Otra manifestación similar se celebró sin incidentes en San Pedro Sula (Norte), la segunda ciudad más importante de Honduras.
Desde que Zelaya fue derrocado por los militares, el 28 de junio pasado, la Administración de Roberto Micheletti impuso un toque de queda en todo el país que estuvo un vigor hasta el 31 de julio pasado.
La ordenanza quedó en vigor desde el 31 de julio solamente en la línea divisoria con Nicaragua del departamento oriental de El Paraíso, por donde Zelaya pretendió entrar a su país el día 24 del mismo mes.
Los seguidores de Zelaya que protestaron el martes en Tegucigalpa tienen previsto permanecer toda la semana en la capital, aunque su dirigente Juan Barahona afirmó que la estancia se prolongará hasta que regrese el depuesto gobernante y Micheletti salga del poder.
Entre tanto, Zelaya insistió ayer en que EE UU debe ser más «duro» con los golpistas. «Reconocemos el esfuerzo norteamericano, pero creemos que sus acciones fueron demasiado tibias y no son suficientes», declaró Zelaya poco antes de reunirse con el presidente brasileño, Luiz Inácio «Lula» da Silva.
A su juicio, el Gobierno de Barack Obama «puede tomar medidas más enérgicas en los ámbitos económico, comercial, migratorio e, incluso, en relación con diversos tratados económicos que tiene con Honduras».
En este sentido, el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, replicó al presidente de EE UU, Barack Obama, que la petición de algunos países de que aumente su presión sobre el Gobierno de facto de Honduras no puede ser considerada como hipocresía.
El representante de Venezuela ante la OEA reaccionó así a las declaraciones que hizo el lunes Obama en México, donde, sin citar nombres pero en clara alusión al presidente venezolano, Hugo Chávez, volvió a considerar una «hipocresía» que los líderes de la región que exigen una mayor intervención de EE UU en la crisis de Honduras sean los mismos que han pedido que «los yanquis salgan de América Latina».
Pos su parte, el Gobierno de Washington pidió al nuevo hombre fuerte de Honduras que acepte la visita de la misión de alto nivel de la OEA a Honduras y tenga en cuanta las recomendaciones de los cancilleres para resolver la crisis.