Birmania expulsa al norteamericano que violó el arresto de Aung Suu Kyi

La intercesión del senador Webb ante la Junta Militar impide que John Yettaw cumpla una condena de trabajos forzados

 
Yettaw, ayer, en una base aérea de Bangkok, tras ser deportado por la Junta Militar birmana.
Yettaw, ayer, en una base aérea de Bangkok, tras ser deportado por la Junta Militar birmana. reuters

Bangkok, Efe


John Michael Yettaw, el estadounidense condenado en Birmania (Myanmar) por violar el arresto domiciliario de la líder opositora Aung San Suu Kyi, fue deportado ayer, después de que el senador demócrata Jim Webb intercediera en su favor ante la Junta Militar.


Yettaw salió de la prisión de máxima seguridad de Insein, en Rangún, y las autoridades birmanas le entregaron a funcionarios de la Embajada de EE UU que luego le escoltaron hasta el aeropuerto.


«No voy a pedir disculpas por su acción, pero creo que es un buen gesto hacia nuestro país que le hayan permitido volver con su familia», declaró Webb antes de subir al avión militar que lleva a ambos a EE UU.


Yettaw fue expulsado un día después de que el político intercediera ante el jefe de la Junta Militar birmana, general Than Shwe, quien aceptó repatriarle sin haber cumplido su sentencia de siete años de cárcel con cuatro de trabajos forzados.


Webb se convirtió el sábado en el funcionario estadounidense de mayor rango que se ha reunido con el máximo líder birmano desde el golpe de 1962. El mismo día logró entrevistarse también con Suu Kyi.


El ciudadano estadounidense fue detenido el pasado mayo por entrar ilegalmente en la vivienda de la activista, donde pasó dos noches tras llegar nadando por el lago Inye, sin haber sido invitado por Suu Kyi. Además, su intrusión ocurrió escasos días antes de que fuera a expirar el arresto domiciliario que cumplía desde 2003.


Suu Kyi, quien ha vivido privada de libertad durante casi 14 de los últimos 20 años, fue sentenciada a tres años de trabajos forzados, pero Than Shwe ordenó conmutar la pena por otros 18 meses de confinamiento en su casa.


Durante el juicio, Yettaw afirmó que soñó que la activista iba a morir asesinada y decidió ir a su domicilio para advertirle del peligro. El régimen le acusó de ser un agente infiltrado por un Gobierno extranjero, pero en el proceso quedó claro que más bien ha sido el chivo expiatorio de la Junta Militar, que halló en él la excusa perfecta para volver a amordazar a Suu e impedir así que participe en los comicios de 2010.

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