Oviedo, Luis MUÑIZ
La campaña de las presidenciales afganas de este jueves concluyó ayer con la celebración de un multitudinario mitin del principal candidato opositor, Abdulá Abdulá, y una llamada de los talibanes a boicotear los comicios. También protagonista de la jornada fue el ex «señor de la guerra» uzbeco Abdul Rashid Dostum, quien regresó el domingo de su exilio en Turquía para apoyar «incondicionalmente» al actual presidente, Hamid Karzai, pocas horas después de que el mandatario anunciara que era libre de volver al país.
El respaldo de Dostum podría proporcionar a Karzai apoyo suficiente para ganar los comicios en la primera vuelta, pese al temor de EE UU y la ONU de que el general uzbeco ocupe un puesto en el futuro Gobierno. Los sondeos apuntan a una clara victoria de Karzai, con alrededor del 45 por ciento de los votos. Esta ventaja, sin embargo, no impediría que tuviera que medirse en una segunda vuelta con Abdulá, quien cuenta con un fuerte apoyo de los tayicos del norte del país.
Pocos ex jefes milicianos son vistos con más suspicacia por Occidente que Dostum, un ex general de la era comunista cuya milicia cambió de bando durante la guerra civil. Dostum consiguió el 10 por ciento de los votos en las presidenciales de 2004, por lo que su respaldo podría decantar la balanza del lado de Karzai, informa «Reuters».
En cambio, las amenazas de los talibanes pueden perjudicar las opciones de triunfo del candidato a la reelección si muchos votantes del sur del país, de población mayoritariamente pastún, se arredran y no acuden a las urnas.
Los radicales islámicos llamaron ayer de nuevo a boicotear los comicios y negaron haber llegado a pactos para respetar el proceso electoral, que calificaron como un acto de «propaganda». Además, los talibanes dijeron haber tomado medidas para impedir la celebración de las elecciones y advirtieron de que los posibles daños causados por sus acciones serán responsabilidad de quienes participen en el proceso, informa «Efe».
«La mayoría de Afganistán está bajo control e influencia de los muyaidines del Emirato Islámico. Salvo en unas pocas ciudades y centros provinciales (...) no hay posibilidad de celebrar elecciones», afirmaron en un comunicado colgado en un portal web afín.
El pasado fin de semana, los talibanes atentaron contra una base española en Herat y el cuartel general de la OTAN en Kabul. Los radicales islámicos han amenazado con cortar los dedos a quienes ejerzan su derecho al voto.
Sin embargo, pese a las amenazas integristas, miles de personas acudieron ayer a vitorear al principal rival de Karzai en el estadio de la capital, en un caótico mitin que terminó con 14 detenidos. Abdulá, un médico de 44 años, ha sido ministro de Exteriores y fue lugarteniente de Ahmed Shah Masud, el líder de la Alianza del Norte asesinado un día antes del atentado contra las «Torres Gemelas».