Washington / México / Oviedo
El presidente del Congreso del Estado mexicano de Guerrero, en el sur del país, fue asesinado ayer a tiros por desconocidos a las puertas de su casa, informaron fuentes oficiales. La víctima, Armando Chavarría Barrera, pertenecía al izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Al parecer, Chavarría fue tiroteado varias veces por un desconocido cuando salía de su domicilio y subía a su coche, lo que le causó la muerte instantánea. Anoche, al cierre de esta edición, se desconocían los móviles del crimen.
El diario mexicano «El Universal» informó, por su parte, de que 7.296 personas han muerto a manos del crimen organizado desde que el presidente Calderón suscribió hace un año el Acuerdo Nacional por la Seguridad. La cifra supone 3.500 homicidios más que los registrados el año anterior a la firma del convenio para combatir la narcoviolencia. La cifra de muertes diarias se duplicó desde que entró en vigor el acuerdo, el 21 de agosto de 2008, pasando de 10,5 homicidios por día a 20,10 por término medio.
Por otra parte, el Gobierno de EE UU presentó ayer acusaciones formales en Brooklyn (Nueva York) y Chicago contra diez supuestos jefes de bandas mexicanas y otras 33 personas en EE UU y México, anunció el fiscal general Eric Holder. Tres de los supuestos cabecillas acusados son Joaquín «el Chapo» Guzmán Loera, Ismael «el Mayo» Zambada García y Arturo Beltrán Leyva, que se cuentan entre los traficantes más poderosos en México y encabezan o han encabezado organizaciones como el cartel de Sinaloa y «la Federación». La fiscalía sostiene que entre 1990 y 2008 esos tres cabecillas y otros más fueron responsables de la introducción en EE UU de casi 200 toneladas de cocaína.