Kabul / Oviedo
El presidente Hamid Karzai sería el vencedor de las elecciones presidenciales celebradas en Afganistán el pasado jueves, 20 de agosto, con más de un 70 por ciento de los votos, según datos provisionales correspondientes a los 4,5 millones de votos ya recontados. Los datos fueron filtrados por un alto cargo de un partido político y por un funcionario de la Misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) que participan en el proceso de recuento a la agencia de noticias afgana Pajhwok.
El principal rival de Karzai, su ex ministro de Asuntos Exteriores Abdulá Abdulá, habría conseguido poco más de un millón de estos votos, equivalentes a un 23 por ciento, según las fuentes citadas por Pajhwok.
En todo caso, aún quedarían por sumar los resultados de entre 2 y 2,5 millones de votos que todavía no han sido procesados, en su mayoría procedentes de las provincias más inaccesibles del Sur y del Este. No obstante, estas zonas, donde la etnia pastún, la de Karzai, es mayoritaria, son las más favorables al presidente saliente, añadieron las fuentes.
Así, de confirmarse estos datos, incluso si Abdulá lograra la mitad de los votos que aún restan por ser escrutados, Karzai revalidaría su mandato y evitaría la celebración de una segunda vuelta, que es la hipótesis más deseada por EE UU y sus aliados de la OTAN, temerosos de que la inestabilidad de los momentos electorales refuerce aún más a los talibanes.
Mientras, siguen conociéndose datos de las circunstancias en las que se desarrollaron las elecciones, facilitados por la Comisión Electoral, que, ya el viernes, situó la participación entre el 45% y el 50%. Este porcentaje es muy inferior al 70% de las elecciones legislativas de 2005, pero estimado un éxito por los países que respaldan a las tropas extranjeras, habida cuenta del giro favorable a los talibanes que está tomando la guerra.
La Comisión informó ayer de que los talibanes cortaron los dedos a dos votantes en Kandahar (Sur). «Uno de nuestros observadores pudo ver cómo los insurgentes les cortaban el dedo con la mancha de tinta (prueba de haber ejercido el voto) a dos personas en la provincia de Kandahar», dijo a Efe el presidente del organismo, Nader Nader. Hasta la caída del régimen talibán, en 2001, Kandahar fue su bastión más importante y el núcleo duro del que provenían sus elementos más integristas.
Aunque los comicios no han estado, ni mucho menos, libres de irregularidades y en el Sur quedaron entorpecidos por la presencia talibán, según reconocen los analistas, la Comisión Electoral ha descartado un fraude masivo y ha prometido estudiar las alegaciones. Ayer mismo, por ejemplo, el candidato Mirwaís Yasini apareció en el lujoso hotel Intercontinental de Kabul -cuartel general de los observadores- con dos bolsas llenas de papeletas a su nombre, supuestamente sacadas de forma ilegal de unas urnas en el sur del país.
Pese a esas denuncias, la misión de observadores de la Unión Europea en Afganistán (EUEOM) ha dado su aprobación a las elecciones, que considera «en general» bien organizadas pese a los defectos del proceso y las insuficiencias institucionales.
Según la UE, muchos candidatos pudieron establecer un debate auténtico, aunque la campaña quedó deslucida por los ataques al personal electoral, la parcialidad hacia algunos candidatos y la discriminación de la mujer.
«El ejercicio de los derechos civiles y políticos de las mujeres, tanto en calidad de votantes como de candidatas, estuvo severamente limitado en las elecciones pese a estar recogidos en la Constitución», expresó la misión de la UE en un comunicado.