Oviedo / Washington,
Luis MUÑIZ / Agencias
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha recomendado al fiscal general, Eric Holder, que reabra una docena de casos de presuntos abusos y malos tratos a detenidos por parte de la CIA, lo que expondría a empleados y responsables de la agencia a potenciales juicios.
Así lo expone la Oficina de Responsabilidad Profesional del Departamento en un informe que ya ha sido presentado al fiscal general, según informó una fuente conocedora del documento al diario «The New York Times».
El informe coincide con la desclasificación, ayer mismo, de algunos documentos que ofrecen más detalles sobre los malos tratos a los prisioneros y que fueron recabados por la Inspección General de la CIA en 2004, aunque hasta ahora nunca habían salido a la luz.
Entre esas prácticas figura el empleo de pistolas y taladradoras eléctricas para amenazar a los detenidos sospechosos de terrorismo.
En un principio, la Fiscalía decidió que estos casos que detalla el inspector de la CIA no debían ser juzgados, pero, cuando Holder accedió al cargo y tuvo conocimiento de los abusos, que incluirían la muerte de detenidos y la utilización de torturas físicas y psicológicas, el fiscal decidió reconsiderarlo.
El diario neoyorquino considera más que probable que Holder designe a un fiscal especial para el caso, dada la recomendación que le hace su propia oficina de ética y que, además, el departamento que dirige ha decidido hacer públicos los abusos denunciados en el informe de la Inspección General de la CIA. Según «The Washington Post», ese fiscal será John Durham.
Sin embargo, desde su llegada a la Casa Blanca, Barack Obama ha reiterado que no tiene intención de llevar a juicio a los responsables de la Administración de George W. Bush, pese a que el mandatario demócrata haya considerado en más de una ocasión que esas prácticas sólo pueden ser tildadas de tortura.
A lo que sí ha accedido el Gobierno de Obama es a revelar por primera vez las identidades de presuntos terroristas detenidos en dos cárceles secretas de Afganistán e Irak. El Comité Internacional de la Cruz Roja será el destinatario de esta información, aunque la organización no podrá visitar a los presos.
El informe elaborado en 2004 por la Inspección General de la CIA se hace público por orden de un juez de Nueva York, en respuesta a una demanda presentada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). Los interrogatorios tuvieron lugar presumiblemente en prisiones secretas de la CIA antes del 2006, fecha en la que Bush decidió agrupar a todos los detenidos por terrorismo en la base de Guantánamo.
Según la CNN, el informe desvela que agentes de la CIA utilizaron una taladradora eléctrica y un arma en dos interrogatorios separadas contra Abd al-Rahim al-Nashiri, acusado del ataque cometido en el 2000 contra el destructor estadounidense «USS Cole», en el que murieron 17 marines.
La revista «Newsweek», por su parte, dice que, según el informe, en los interrogatorios se escenificaban ejecuciones fingidas para atemorizar a los detenidos y en una ocasión incluso se disparó un arma en la habitación contigua para que un interrogado pensase que otro había sido asesinado.
Así las cosas, y en un nuevo gesto que marca las diferencias con la Administración anterior, Obama ha aprobado la creación de un nuevo equipo que, bajo la supervisión de la Casa Blanca, se encargará de interrogar a los detenidos sospechosos de terrorismo.
El portavoz Bill Burton dijo que la nueva unidad tendrá su sede central en la del FBI, que depende del Departamento de Justicia. El equipo, denominado «Grupo de Interrogatorio de Detenidos de Alto Valor» (HIG, por sus siglas en inglés), incluirá a miembros de diferentes agencias, pero agrupados en un solo equipo, añadió Burton. Además, dijo que la decisión de reabrir los casos de supuestos abusos por parte de la CIA depende exclusivamente de Holder, sin interferencia de Obama.