El primer ministro británico, Gordon Brown, urgió ayer en Londres a su homólogo israelí, Benjamin Netanyahu, a frenar la construcción de asentamientos en territorio palestino, porque constituyen una «barrera» para la solución del conflicto. La gira de Netanyahu se ha visto empañada por la publicación de un artículo en un diario sueco que acusa al Ejército israelí de traficar con órganos de palestinos.
Brown apoyó «los recientes movimientos (israelíes) para retirar puestos de control en Cisjordania» y dijo estar «cada vez más convencido de que hay una verdadera voluntad de avanzar».
Sin embargo, Netanyahu se mostró reacio a frenar la construcción de asentamientos, si bien reiteró «el compromiso de Israel con la paz».
Acerca de la expansión israelí en Jerusalén Este, el gobernante hebreo no se anduvo con rodeos: «Jerusalén -aseveró- es la capital soberana de Israel y no aceptamos limitación alguna sobre nuestra soberanía. Jerusalén no es un asentamiento».