Tegucigalpa / Caracas / Oviedo
El Gobierno de Estados Unidos aumentó el martes la presión sobre el Gobierno golpista de Roberto Micheletti al suspender la emisión de la mayor parte de los visados para los hondureños.
La nueva medida, que entró en vigor ayer y que afectará a todas las solicitudes de visados para no inmigrantes y casos de no emergencia, se tomó como «consecuencia de la renuencia del régimen hondureño a firmar el Acuerdo de San José», promovido por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, según dijo el Departamento de Estado.
La suspensión, de carácter temporal, se enmarca en una «revisión completa» de la política de visados de EE UU con Honduras y se aplicará a las solicitudes para viajes de turismo, negocios, de intercambio, estudios y labores periodísticas en territorio norteamericano, explicó un portavoz del departamento.
La decisión de Washington llegó unas horas después de que una misión de cancilleres de países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) terminara una visita de dos días a Honduras sin lograr un acuerdo con Micheletti para lograr el regreso al país del depuesto presidente Manuel Zelaya.
«Éste es un país soberano, aquí nadie puede venir a imponernos absolutamente nada», dijo el martes Micheletti durante una reunión con los cancilleres y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
No obstante, Micheletti señaló ayer que seguirá dialogando para lograr un acuerdo sobre la propuesta de Arias, que incluye el regreso condicionado de Zelaya, un Gobierno de reconciliación nacional, el adelanto de las elecciones, una amnistía política y una comisión de la verdad, entre otros puntos.
Mientras tanto, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pronosticó una «ruptura de relaciones con Colombia», país al que definió como un «narcoestado».
Durante el acto de despedida del embajador cubano en Venezuela, Germán Sánchez, Chávez dijo que «hay que preparar la ruptura de relaciones con Colombia, eso va a ocurrir». El gobernante venezolano explicó que esa ruptura será en respuesta a la decisión de Bogotá de que tropas estadounidenses utilicen el territorio colombiano como base para sus operaciones.
«Esas siete bases son una declaración de guerra contra la revolución bolivariana y así lo asumimos», consideró Chávez. «Vayámonos preparando, porque esa burguesía colombiana nos odia y ya no hay posibilidad de retorno», añadió.
«El Gobierno colombiano no está interesado en acabar con el narcotráfico porque es una narcoestado y su economía es una narcoeconomía; eso es una verdad que se puede demostrar con cifras», denunció Chávez. Igualmente, aseguró que es «imposible» un nuevo abrazo con el presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Chávez eleva así la tensión con su vecino, en vísperas de la cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se celebra mañana en Bariloche y que ha sido convocada precisamente por la crisis abierta a cuenta de la decisión de Bogotá de ceder el uso de siete de sus bases a EE UU, lo que, con excepciones, es visto con recelo por todos los países latinoamericanos.