Oviedo, Luis MUÑIZ
La situación en Afganistán es «grave», la estrategia militar «no funciona» y las fuerzas aliadas son como un toro que embiste a un torero (los talibanes) al que sólo logra debilitar ligeramente con cada «corte». Éstas son las conclusiones del informe que el jefe de las tropas aliadas en el país asiático (ISAF), el general norteamericano Stanley McChrystal, elaboró a petición del presidente de EE UU, Barack Obama, según un comunicado del mando de la OTAN en Afganistán recogido por la agencia «Reuters».
Según la BBC, que afirma haber tenido acceso al informe completo, McChrystal recomienda cambiar la estrategia militar y afirma que la protección de los civiles afganos frente a los talibanes debe ser el objetivo primordial. Sin embargo, no pide el envío de más tropas, aunque sí que éstas sean recolocadas.
McChrystal afirma también, según la cadena pública británica, que la población afgana vive sumida en una cierta crisis, ya que percibe que la guerra contra los talibanes no le reporta beneficios en su vida diaria.
Además, señala que el objetivo es que las fuerzas afganas asuman el liderazgo en el conflicto, pero reconoce que el Ejército afgano no estará listo para hacerlo hasta dentro de tres años, muchos más en lo que se refiere a la Policía.
Otro de los objetivos que recomienda McChrystal es que las localidades que sean arrebatadas a los talibanes no sólo sean tomadas sino, además, conservadas. En lo que respecta a los talibanes en sí, McChrystal asegura que un 60 por ciento del problema estaría resuelto si se ofreciera trabajo a los insurgentes.
Mientras, al menos 25 de vehículos y contenedores de provisiones para las tropas de la OTAN fueron destruidos y tres personas resultaron heridas en el incendio declarado el domingo tras un ataque con cohetes contra un convoy de suministros en el paso de Chamán, fronterizo entre Pakistán y Afganistán, informó ayer el canal «Geo TV», según un despacho de la agencia «Efe», que, además, informó de la muerte de dos soldados estadounidenses y dos británicos en explosiones registradas en el sur del país.
Por otro lado, el actual presidente afgano, Hamid Karzai, sigue por delante en el recuento de las elecciones del pasado 20 de agosto, aunque su principal rival, el ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá, recorta distancias. Con el 47,2 % de las mesas escrutadas, Karzai obtiene el 45,9 por ciento de los votos, mientras que Abdulá sube al 33,3 por ciento, dos puntos más que en el recuento ofrecido hace dos días.