Oviedo / Gdansk,
Luis MUÑIZ / Agencias
El primer ministro ruso, Vladímir Putin, rechazó ayer que su país tenga que cargar con toda la responsabilidad del estallido de la II Guerra Mundial por el pacto de no agresión firmado en agosto de 1939 entre la entonces Unión Soviética y la Alemania nazi. El acuerdo, que dejó a Hitler el campo abierto para invadir Polonia, «no fue moral», reconoció Putin antes de participar en la ciudad polaca de Gdansk en los actos de conmemoración del 70.º aniversario del inicio de la guerra.
A las 4.45 horas del 1 de septiembre de 1939, el acorazado alemán «Schleswig-Holstein», amarrado en el puerto de Gdansk (entonces un enclave alemán), abrió fuego contra la guarnición de la península de Westterplace. Así empezó la II Guerra Mundial. Esos cañonazos volvieron a sonar ayer, a la misma hora y en el mismo lugar, horas antes de que representantes de 20 países, entre ellos Putin y la canciller alemana, Angela Merkel, recordaran el comienzo del mayor conflicto armado de la historia.
Merkel, visiblemente abatida, afirmó que no hay «palabras que puedan describir ni tan siquiera de lejos el sufrimiento de esa guerra y del Holocausto». Pero, añadió, desde entonces Europa ha pasado de ser «el continente del horror» al «continente de la libertad y la paz».
La canciller alemana abordó también el espinoso asunto de las deportaciones forzosas de los ciudadanos alemanes de la nueva Polonia a la Alemania dividida, después de la guerra. Sin embargo, dijo que al recordar ese amargo episodio «lo hacemos sin intentar reescribir de manera alguna la eterna responsabilidad histórica de Alemania. Eso no sucederá jamás».
Por su parte, Putin recordó a los 60 millones de víctimas de la guerra (más de un tercio de ellos rusas) a manos de los «verdugos» nazis, aunque evitó referirse a las atrocidades cometidas en Polonia, durante esos mismos años, por el Ejército soviético, que también penetró en territorio polaco poco después de que lo hicieran los nazis. Así, la masacre de Katyn (en la actual Ucrania), donde más de 20.000 oficiales y miembros de la élite polaca fueron asesinados por orden de Stalin.
Para el primer ministro ruso, el pacto «Ribbentrop-Molotov» no fue el único desencadenante del estallido de la II Guerra Mundial. En un articulado titulado «Carta a los polacos» y publicado en el diario «Gazeta Wyborcza», Putin alude a la responsabilidad de Alemania y Francia, que el 30 de septiembre de 1938 firmaron con Hitler los acuerdos de Múnich. Ese pacto permitió que la Alemania nazi se anexionara la región checa de los Sudetes y con él, según Putin, se esfumó la posibilidad de crear un frente unido contra las ansias expansionistas del III Reich.
Con todo, el jefe del Gobierno ruso abogó por impedir que las disputas sobre la II Guerra Mundial obstaculicen la cooperación entre su país y Polonia, cuyas relaciones han marcado los actos del 70.º aniversario del conflicto armado. Así, Putin y su homólogo polaco, Donald Tusk, acordaron crear equipos conjuntos de historiadores para arrojar luz sobre los pasajes más oscuros de la historia ruso-polaca.
En el acto de reconocimiento a los héroes de Westterplace, donde se levantó un monumento, Tusk señaló: «Estamos aquí para recordar quién comenzó la guerra, quién fue el culpable, quién fue el ejecutor y quién fue la víctima de la agresión».