Madrid / París / Oviedo
La ministra de Defensa, Carme Chacón, consideró ayer «razonable» un plazo de cinco años para el repliegue de las tropas internacionales de Afganistán, tiempo en el que estima que el Ejército y la Policía afganos pueden hacerse cargo de la seguridad del país. Además, cifró en 220 el número de militares que el Consejo de Ministros aprobará mañana enviar a Afganistán; en concreto, para ampliar el destacamento de la provincia de Badghis.
«Necesitamos plazos y un horizonte de que antes de cinco años hayamos conseguido ese objetivo, a España le parece razonable», dijo Chacón al ser preguntada por las declaraciones de la canciller alemana, Angela Merkel, quien el martes se mostró a favor de salir de Afganistán en ese tiempo.
Un 54 por ciento de los españoles es partidario de reducir o retirar las tropas desplegadas en el país centroasiático, según el estudio «Transatlantic Trends 2009», elaborado por la Fundación BBVA, la organización estadounidense German Marshall Fund, el centro italiano Compagnia de San Paolo y la firma búlgara Tipping Point.
Chacón no quiso entrar «en debates terminológicos», pero, con respecto a la exigencia del PP de que reconozca que en Afganistán hay una guerra, respondió: «Si me pregunta si nuestros soldados corren riesgos, la respuesta es rotundamente sí». Con todo, recordó al líder del PP, Mariano Rajoy, que la misión española tiene la «misma naturaleza» que cuando fue desplegada en Afganistán bajo la presidencia de José María Aznar.
Y, dicho esto, diferenció las misiones de la ISAF, con «un gran trabajo militar, político, social y humanitario», y el operativo estadounidense «Libertad Duradera», que tiene como objetivo «el ataque al movimiento talibán y a la insurgencia». Recalcó que los militares españoles priman que no haya bajas civiles y advirtió de que si éstas se producen se corre el riesgo de engrosar la insurgencia.
La Comisión de Defensa del Congreso acordó ayer, por unanimidad, que la ministra de Defensa comparezca «lo más pronto posible», en sesión única, para informar sobre la situación de la misión en Afganistán y solicitar el envío de 220 militares más al país.
Entre tanto, Francia, Alemania y el Reino Unido quieren que se celebre una conferencia internacional sobre Afganistán antes de que acabe el año en la que se fije una «fase de transición» en la que los afganos asuman progresivamente sus responsabilidades.
En una carta dirigida al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, divulgada ayer, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro británico, Gordon Brown, consideran que la conferencia debería celebrarse una vez instalado el nuevo Gobierno afgano. Brown ofreció su país para organizarla.
Sarkozy, Merkel y Brown señalan que en la conferencia habría que acordar «nuevos criterios y objetivos temporales» para llevar adelante «una fase de transición». Eso significa, según los firmantes, precisar qué es lo que se espera de los afganos en cuanto a la asunción de sus responsabilidades, así como «una visión clara de su transferencia progresiva, allí donde sea posible».
En ese contexto, los tres líderes quieren que se examine «cómo acelerar, incrementar y mejorar la calidad de la formación de las fuerzas de seguridad afganas y cómo crear las condiciones locales apropiadas».
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, se mostró preocupado por que cree que el debate público sobre Afganistán está yendo «en la dirección equivocada», y destacó que nadie puede pensar que «abandonar el país sea una opción».
Apoyó la iniciativa lanzada por Alemania, Francia y el Reino Unido de organizar una conferencia internacional este mismo año, pero centrada también en la transición en los sectores civiles y no sólo en la seguridad.