Tokio / Seúl
El Partido Democrático (PD) y dos fuerzas minoritarias de izquierda gobernarán en coalición en Japón después de alcanzar ayer un acuerdo a favor de una posible revisión de la presencia de tropas de EE UU en el archipiélago.
El PD que lidera el futuro primer ministro nipón, Yukio Hatoyama, gobernará en alianza desde el día 16 con el Nuevo Partido del Pueblo (NPP) y el Partido Social Demócrata (PSD), dos grupos con escaso peso en el panorama político japonés pero cuyo apoyo necesita la fuerza mayoritaria en el Senado.
El Ejecutivo de Hatoyama y sus socios marcará el fin de 54 años de Gobierno del Partido Liberal Demócrata, en el poder en Japón desde 1955 de forma prácticamente ininterrumpida. Es una respuesta a «las peticiones de cambio de la sociedad japonesa», dijo Hatoyama, antes de unir sus manos con Shizuka Kamei y Mizuho Fukushima, líderes, respectivamente, del NPP (3 escaños en la Cámara Baja) y PSD (7) para sellar la alianza.
El acuerdo de coalición fue suscrito en la Dieta (Parlamento) tras varios días de negociaciones, que se prolongaron más de lo previsto por diferencias sobre la postura del nuevo Gobierno ante la presencia militar de EE UU en Japón.
Finalmente, ante la insistencia del PSD -que rechaza frontalmente la presencia militar de EE UU-, el grupo de Hatoyama aceptó incluir en el acuerdo la situación de las bases norteamericanas en el archipiélago, donde Washington mantiene cerca de 50.000 efectivos, la mitad de ellos en la isla de Okinawa (Sur).
En concreto, acordaron examinar la posibilidad de «enmendar el actual estatus de las fuerzas de EE UU en Japón», así como «revisar su plan de reubicación» y estudiar «cómo afrontar su presencia militar para reducir la carga de los residentes de Okinawa», dijo el secretario general del PD y futuro ministro de Exteriores, Katsuya Okada.
Hatoyama, que tiene previsto reunirse con el presidente norteamericano, Barack Obama, a finales de este mes, ha asegurado en varias ocasiones que la alianza con EE UU será una piedra angular de la diplomacia nipona, aunque al mismo tiempo se muestra partidario de una política «más independiente» respecto a Washington.
Por otra parte, Estados Unidos está dispuesto a mantener un diálogo bilateral con Corea del Norte con el fin de facilitar la desnuclearización del país comunista, según dijeron ayer fuentes oficiales de Seúl, citadas por la agencia surcoreana «Yonhap».
Según un funcionario surcoreano, que no fue identificado, EE UU se ha mostrado dispuesto a entablar conversaciones con Corea del Norte si sirve para facilitar el proceso del diálogo a seis bandas, suspendido desde diciembre de 2008 por el rechazo de Pyongyang.