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El puzle sanitario de Obama

El presidente intenta convencer al país de su reforma de la salud mientras circulan hasta cuatro versiones del plan

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El puzle sanitario de Obama
El puzle sanitario de Obama ap

Washington

El presidente norteamericano, Barack Obama, tenía previsto dirigirse la pasada madrugada a las dos cámaras del Congreso para intentar romper el punto muerto en el que se encuentra la reforma sanitaria que promueve y que amenaza con arrastrar su propia popularidad.

Horas antes de su intervención, a partir de las 20.00 horas locales (02.00 de la madrugada en España), el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, aseguró que la «opción pública», que ha sembrado discordia entre progresistas y conservadores, no es el elemento «más esencial» de la reforma, aunque admitió que el presidente la considera una «herramienta valiosa».

En Estados Unidos, la comparecencia de un presidente es un recurso reservado generalmente para acontecimientos extraordinarios. Habitualmente, sólo se dirigen al Congreso una vez al año, en el discurso sobre el Estado de la Unión.

En declaraciones al programa «Good Morning America», de la cadena ABC, Obama aseguró ayer que, tras su intervención, los estadounidenses «tendrán mucho más claro qué es lo que pienso que es lo que hay que hacer para avanzar».

Por su parte, Gibbs manifestó en una entrevista que el discurso de Obama, en horario de máxima audiencia, despejará las dudas sobre el alcance y el contenido de la iniciativa de reforma.

Preguntado sobre si Obama vetaría un proyecto de ley que excluya la «opción pública», Gibbs respondió que ésta «no es la parte más esencial de una reforma del cuidado de salud». «Eso es cierto al 100 por ciento, aunque la opción pública es algo que el presidente cree una herramienta valiosa para crear opciones y competencia» para quienes carecen de seguro médico, añadió.

Gibbs explicó que el plan de Obama busca, por un lado, dar estabilidad y seguridad a los estadounidenses que tienen seguro y proveer seguro a precios asequibles a quienes carecen de cobertura médica.

Por otra parte, agregó, el plan de reforma que apoya el mandatario «reducirá el crecimiento insostenible en los costes del cuidado de salud, que se ha duplicado en la última década y que, francamente, volverá a hacerlo si no actuamos ya».

Con este discurso, Obama busca retomar la iniciativa en la reforma sanitaria, su gran prioridad legislativa en la actualidad, pero que languidece en el Congreso entre profundas disputas entre republicanos y demócratas e, incluso, entre el ala moderada y la progresista de estos últimos acerca del contenido de las reformas y cómo van a sufragarse. Entre otros aspectos, los republicanos arremeten contra el coste de la reforma, que consideran que puede superar el billón de dólares.

En la actualidad los legisladores manejan hasta cuatro borradores distintos de proyectos de ley sobre la medida. Además, a la falta de progresos en el Congreso se ha sumado una creciente reticencia del público a la reforma, que amenaza con arrastrar al propio presidente. Si a principios de este año la popularidad de Obama superaba el 70 por ciento, hoy se encuentra en torno al 55 por ciento, una de las mayores caídas de un presidente en sus primeros meses de mandato.

Mientras Obama daba los últimos toques a su intervención, en el Congreso continuaban los contactos entre bambalinas para tratar de llegar a un acuerdo.

El presidente del Comité de Finanzas del Senado, el influyente Max Baucus, presentó una propuesta que garantizaría la cobertura sanitaria a la gran mayoría de los estadounidenses, a un coste de 900.000 millones de dólares en diez años.

La comparecencia de Obama ante las dos cámaras evoca la de Bill Clinton en 1993, cuando el ex presidente trató también de reformar el sistema sanitario y compareció ante el Congreso para presionar a los legisladores, intento que acabó con un estrepitoso fracaso.

Si Obama tropieza en la misma piedra que su predecesor demócrata y no consigue sacar adelante la reforma, habrá quedado muy debilitado políticamente y el resto de sus prioridades legislativas, que incluyen la reforma migratoria, tendrán muy difícil salir adelante.

En sus declaraciones a «Good Morning America», Obama afirmó que en su discurso buscará que «demócratas y republicanos entiendan que estoy abierto a nuevas ideas, que no somos rígidos e ideológicos en esto, pero que lo vamos a sacar adelante este año».

El Tribunal Supremo de EE UU celebró el martes la ceremonia de investidura de la magistrada de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor. Al acto, además de familiares, no faltó el presidente, Barack Obama (con el que aparece en la foto), que la propuso para el cargo. Sotomayor lució la toga negra, a la que dio un toque personal con un cuello bordado en blanco.

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