Madrid / Berlín / Washington
Las tropas españolas en Afganistán, junto a las fuerzas de la Policía y el Ejército afganos, repelieron un «hostigamiento» de los talibanes en el valle de Shanga Tesh, en la provincia de Badghis, al norte del país, sin sufrir bajas ni causarlas entre los insurgentes.
Según un comunicado del Ministerio de Defensa, el «hostigamiento» talibán se registró el sábado por la tarde y en la acción de apoyo a las fuerzas afganas también participaron dos F-18 estadounidenses de la coalición internacional.
En el último mes, y con motivo de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 20 de agosto, los combates con los talibanes se han incrementado. El pasado día 3, las tropas españolas sufrieron un ataque en el paso de montaña de Sabzak en el que murieron 13 insurgentes.
Aunque no hubo bajas españolas ni civiles, el ataque fue uno de los más graves sufridos por las tropas españolas en sus siete años de misión, según la ministra de Defensa, Carme Chacón. El pasado viernes, el Gobierno aprobó enviar 220 militares más para reforzar la seguridad de las tropas españolas.
Entre tanto, el líder del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), Frank-Walter Steinmeier, ha esbozado un plan para retirar las tropas alemanas de Afganistán en 2013, según el semanario «Der Spiegel».
El plan podría reportarle beneficios electorales en los comicios del próximo 27 de septiembre, especialmente tras el ataque de Kunduz del pasado día 4, en el que murió un centenar de personas, muchas de ellas civiles, en un bombardeo ordenado por efectivos alemanes.
La guerra es muy impopular en Alemania. Las encuestas apuntan a que más del 60 por ciento de los votantes quiere que termine la participación de Alemania en la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF).
La propia canciller alemana, Angela Merkel, de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU) ha manifestado su deseo de adelantar la conferencia de la ONU sobre Afganistán a este mismo año para analizar cómo transferir las competencias de seguridad a los afganos lo antes posible para permitir una reducción de las tropas aliadas.
Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos anunciará esta semana que dará el derecho a los detenidos en Afganistán a recurrir su encarcelamiento y llamar a testigos en su defensa, según publicaron ayer dos diarios norteamericanos.
Washington divulgará nuevas reglas que favorecerán a los aproximadamente 600 prisioneros de la base militar de Bagram, al norte de Kabul, quienes ahora no tienen acceso a abogados y ni siquiera saben el motivo de su encarcelamiento, según «The Washington Post» y «The New York Times».
Los diarios, que basan su información en fuentes gubernamentales anónimas y organizaciones de derechos humanos a las que se han comunicado los cambios, afirman que a los detenidos se les asignará un militar, que no será abogado, para ayudarles en su defensa.
Ése analizará las pruebas contra ellos, incluida la información secreta, y convocará a testigos para una audiencia ante una junta militar, que determinará caso por caso si deben ser liberados, entregados a las autoridades afganas o mantenidos bajo custodia estadounidense. El sistema es similar al establecido por George W. Bush, bajo presión del Tribunal Supremo, para analizar los casos de los encarcelados en Guantánamo.